miércoles, 30 de marzo de 2011

Historias no tan contadas de la educación argentina (I)


A partir de la fecha una serie de artículos, de mi autoría, sobre una parte de la historia de la educación de nuestro país. Con enfoques o "miradas" que toman distancia de aquello que comunmente se denomina historia "oficial". Con la intención de focalizar en aquellos sujetos sociales que buscaron una educación diferente a la hegemónica. Una educación alternativa, entre fin del siglo XIX y comienzos del siglo XX...

El Modelo SIPCE

El sistema escolar moderno surgió, en la Argentina, a fines del siglo XIX y fue uno de los pilares de la construccion del Estado-nación organizado con la lógica de la burguesía agropecuaria residente en Buenos Aires.
Sarmiento creyó posible que la implantación pedagogica provocara nuevos sujetos sociales. Maestros y alumnos unidos por la construcción podrían ser sujetos que llevarían adelante la transformación de las costumbres y el estilo de vida argentinos. Aunque, por cierto, esto debía ser manejado cuidadosamente por los educadores. Alberdi consideraba a la educación como un factor concurrente y menos eficaz. Ambos querían eliminar la irregularidad, la subversión y el anarquismo de la sociedad. Rechazaban a los que se oponían al orden oligarquico-liberal. La educación debía contribuir al tejido de una trama ordenada de la sociedad. Los aportes culturales de la familia popular, de la clase social, del grupo etnico y cultural que no coincidieran con estos esquemas, deberían eliminarse. Las masas eran definidas por Sarmiento como "hordas indisciplinadas" totalmente incapaces de evolucionar. La oligarquía porteña los enfrentaba con las armas y con la dialéctica de las palabras. La educación popular no estaba dirigida a los sujetos sociales y políticos populares y mucho menos los consideraba posibles educadores. La escuela era la continuación de la guerra por otros medios. Para quienes llevaron adelante este modelo los índigenas no formaban parte del pueblo, solo habia sido un error de España que no decidió arrollarlos como si lo hicieron los ingleses en America del Norte. El indio, estaba fuera de toda cuestión, clasificado entre los sectores marginales de la sociedad. El tema de su educación era considerado en la discución sobre la educación del adulto. La clase dirigente argentina despreciaba, además, a los inmigrantes europeos que habían llegado al pais. No eran los que estaban esperando tan ansiosamente. Las prácticas racistas y discriminatorias iban dirigidas hacia los indios, los pobladores del interior y los inmigrantes. Finalmente cabe mencionar que este sistema educativo se forjó sobre la sangre derramada y el exterminio del indio, el gaucho y el caudillo.
En este período la Iglesia no había llegado a extender una red educacional propia y se limitó a reproducir las instituciones educativas coloniales, rechazando, en principio, la modernizacion. La Iglesia no jugó en este período un papel importante en la formación de dirigentes. Los católicos nunca lograron posiciones hegemónicas y requirió de alianzas con otras fuerzas para tener una relativa presencia política. El modelo educativo dominante de Argentina a partir de 1880 es el modelo que se llama Sistema de Instrucción Pública Centralizado Estatal, que tenía las siguientes características:

 Hegemonía del Estado
 Subsidiaridad privada
 Laicisimo o catolicismo subordinados al la lógica del Estado
 Verticalizado
 Centralizado
 Burocratizado.
 No participativo.
 Discriminador de los sectores populares.

Continuará...

viernes, 25 de marzo de 2011

Un examen sobre los cambios


En los últimos cinco años la matrícula creció al doble, lo que aumentó los niveles de repitencia. Para reducirlos, se abrió un tercer turno de exámenes. De 24 mil alumnos que estaban en condiciones de presentarse, lo hicieron 14 mil, de los cuales 11 mil aprobaron.


La modificación del sistema de cursada en el secundario bonaerense permitió, al agregar un turno de exámenes, que de 24.410 estudiantes que había en condiciones de presentarse, 14.400 solicitaran esa posibilidad y más del 80 por ciento de los que se presentaron aprobara el examen. Casi 12 mil alumnos que hubieran repetido por falta de turnos. Los datos fueron ofrecidos a la prensa por Mario Oporto, director general de Educación de Buenos Aires, durante una revisión de los resultados de las modificaciones, a una semana y media de iniciadas las clases.

“Como la matrícula creció el doble en los últimos cinco años respecto de los cinco anteriores, y creció la retención escolar, aumentó la repitencia”, explicó Daniel Belinche, subsecretario de Educación bonaerense. “En ese sentido se agrega el tercer recuperatorio”, agregó.

La nueva opción de examen es aplicable a quien debe tres materias y se haya presentado tanto en diciembre como en marzo a rendir. De no aprobar en esas instancias, el estudiante y su familia tienen la opción de pedir un nuevo llamado para rendir en marzo. La primera experiencia se acaba de realizar, y de 24.410 estudiantes que había en condiciones de presentarse, 14.694 (60,19 por ciento) solicitaron la tercera prueba y 11.872 (80,79) la aprobaron, lo que en años anteriores les hubiera resultado imposible.

Para mejorar el funcionamiento interno de las instituciones, y el consecuente seguimiento de los estudiantes, se modificarán las plantas orgánicas de las escuelas. “Se tiende a la dedicación exclusiva de los directores y a contar con un vicedirector por turno”, señaló Oporto. Para eso, “todos los equipos directivos se llaman a concurso” y en ese sentido “ya se nombraron alrededor de 500 directores”.

Respecto de los docentes, se capacitaron 60 mil en 2010 y destacaron que allí está el nudo de una efectiva implementación de la nueva secundaria. “Los programas están actualizados a no más de un año. Pero un gran programa dado por un docente no formado es un mal programa”, reflexionó el funcionario. Para mejorar este cuadro se implementan capacitaciones gratuitas con los puntajes más altos, lo que enfrenta al modelo de formaciones pagas, reducidas a quien puede costearlas.

Para asistir a quienes presentan mayores dificultades en el aprendizaje se implementó el Plan de Mejoras. Al respecto, Claudia Bracchi, directora bonaerense de Educación Secundaria, destacó que “tanto las clases de apoyo dentro de la escuela como las tutorías previas a las mesas de exámenes tienen mucho impacto”. Hasta ahora esto se implementó en 1237 escuelas y “en 2011 se llegará al cien por ciento de implementación”.

El nuevo régimen, a diferencia del anterior, obliga a la escuela a retener al repitente. “En algunos casos conviene que el chico cambie, pero la escuela debe hacerse cargo de que el estudiante repitió allí”, remarcó el director de Educación.

Otros cambios son la modificación del número de inasistencias permitidas, que pasó de 28 a 20. Y los días de extensión de faltas, es decir, la prórroga para situaciones extraordinarias, es ahora de ocho días en vez de siete. Lo más sustantivo en este aspecto es que el alumno que queda libre ya no tiene prohibido asistir a las clases. Para que lo hagan, “deben entender que les conviene hacerlo”, sostuvo Bra-cchi. “Ahí se dará un fuerte trabajo cultural que se abordará con los tutores y con los gabinetes pedagógicos”, área a la que se le da un rol central en este nuevo esquema.

En relación a 2010, “la matrícula creció en 50.000 alumnos”, dijo Oporto, y adjudicó “en un 2 o 3 por ciento la llegada de alumnos nuevos por la Asignación Universal por Hijo, que actuó en el fondo de la pirámide social, llegó al núcleo de población con mayores necesidades y, en términos educativos, actuó más como una forma de retención de los alumnos en la escuela que de incorporación de matrícula”.

“El concepto de obligatoriedad corre más para el Estado que para las familias, aunque se necesita de éstas”, señaló Oporto como política para el nivel secundario. En ese plan dijo, por ejemplo, que se ejecuta la eliminación de las horas libres, por lo que los docentes deben a principio de año planificar actividades para que se dicten en su ausencia. “Tiene que quedar claro que en la escuela se debe trabajar”, amplió el funcionario.

Este año egresará la última promoción del Polimodal y el año que viene habrá una primera promoción de la Nueva Secundaria. En este nuevo camino iniciado, Oporto aseguró que “el objetivo es bajar los niveles de repitencia y deserción”. Para eso, “hay que aumentar las instancias de evaluación porque el objetivo es que el chico aprenda. Pero a la vez hay que exigir más”.

Informe: Leonardo Rossi.
En Página 12, 24 de Marzo de 2011

jueves, 3 de marzo de 2011

Docentes kafkianos


Una metamorfosis se cultiva en el aula. La vida diaria de los docentes se reformula a diario, a cada instante y con un simple click. La tecnología en la educación y la cultura altera la vida de los educadores tanto dentro como fuera de las cátedras. La trastorna desde un aspecto central, casi imposible de recompensar salarialmente, como es la satisfacción del trabajo. Es así como las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) están planteando un desafío y un profundo debate que no puede ser desoído.

En los últimos tiempos, la insatisfacción docente está ligada a una transformación estructural, en especial debido a que la relación educador-educando conlleva mucho contenido de violencia y la escuela refleja (como el tráfico automotor) el clima social. ¿Qué pasa si dejamos de tener alumnos porque son espectadores? Etimológicamente, alumno significa sed de nutrirse. Entonces, se supone que cuando alguien asiste a clase es porque existe una sed de alimentarse, escuchar y, si se quiere, robar los conocimientos. Sin embargo, si el educando está en una actitud pasiva, como un espectador mirando un reality show o escaneando en Internet, está esperando que nosotros seamos un blog, una pestaña más de las ventanas que acumulan en sus pantallas. De esta manera, las expectativas sobre el maestro son muy distintas a las que existían antes. Como consecuencia de esto último, el docente tiene un alto grado de frustración al no ver satisfacciones, esa gratitud de depositar una semillita en un pibe y que con el tiempo se desarrolle. No hay que despotricar contra las computadoras ni desatar una caza de brujas hacia la tecnología, sino que la actualidad exige detenerse a reflexionar a fondo sobre estas cuestiones que nos afectan a diario.

Están cambiando el aula y el alumno, lo que transforma al docente y sus condiciones de trabajo. Como consecuencia se avizora un cambio en los sindicatos docentes. Por estos motivos, hay que adecuarse y tener apertura. ¿Existe una ruptura de la relación docente-alumno? Los chicos hablan y leen un lenguaje multimedial asociado a lo afectivo, aunque siguen siendo analfabetos en el sentido abstractoracional, el cual se obtiene por la estructura del saber. Por estos motivos, el primer objetivo es convertirlos en alumnos para que, entre otros temas, sepan comprender los insumos culturales, mensajes mediáticos y, como consecuencia, no sean fácilmente maleables. No sólo es conocer las reglas del juego para su uso didáctico, sino que significa fomentar el espíritu crítico para abordar el manejo simbólico que engloban las TIC.

Tanto los alumnos como los maestros deben tirar a la papelera de reciclaje las culpas, ya que ambos son víctimas de una transformación cultural que los excede. Día a día la tecnología avanza y las aplicaciones cambian. Inmiscuirse, investigar y desechar el miedo escénico de meter la pata frente a la PC debe ser la punta de lanza para comprender los cambios subjetivos de las comunicaciones en la era digital, los cuales son dominados casi desde la cuna por los denominados nativos digitales.

Ante la competencia desigual que encara la escuela frente a Internet 2.0 y la tevé es necesario resignificar el papel del docente para que no terminen siendo la pestaña desechada por un click.

Arturo Jauretche decía que somos colonizados pedagógicamente cuando estamos colonizados mentalmente. Entonces, apropiarnos de las nuevas tecnologías es “hacerlas propias” y así colaboraremos en nuestra lucha por la liberación cultural.

Por Horacio Ghilini
En Página 12, 2 de Marzo de 2011

domingo, 20 de febrero de 2011

¿Padre del aula o un ideólogo antinacional?


A 200 años de su nacimiento la falta de homenajes de relevancia actualiza la controversia sobre su legado y el proyecto de país que defendía. Intelectuales e historiadores opinan con pasión.

Es cierto. Parece que desde el año pasado estamos acostumbrados a la celebración. Acostumbrados al homenaje, insaciables, pedimos más. Es que los grandes festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo dejaron en todos un gustito placentero que provoca el deseo de repetición ante cada acontecimiento ocurrido hace doscientos años. Entonces la revisión del calendario se convierte en una costumbre que responde a la pregunta: “¿Qué conmemoramos este mes?”. Febrero, además de muy corto, tiene entre sus virtudes haber sido el mes que Domingo Faustino Sarmiento eligió para nacer.

“Bien, sale homenaje, entonces”, podría pensar cualquier incauto. Pero no. Es decir, están programados eventos institucionales –como la emisión de una moneda con su efigie o la edición de sus obras por la Biblioteca del Congreso–, pero no está planificado ningún acto de gran relevancia. Es más, los festejos en San Juan, provincia natal de Sarmiento, tampoco estaban completamente organizados, según El Diario de Cuyo. “Todavía no está definida cómo será la agenda de actos oficiales que se llevará a cabo en la provincia –señaló el diario–. Según el presidente de la comisión que se conformó para organizar las actividades, Eduardo Bustelo, el retraso se debe a que la mayoría de los integrantes de la Comisión de Homenajes del Bicentenario ‘estuvieron de vacaciones’”. El mismo diario publicó que se había decidido invitar al eventual acto, del que participarían los abanderados de todas las escuelas de la provincia, a sus pares de las escuelas chilenas fundadas por Sarmiento. Sin embargo, sería una misión imposible, ya que esos establecimientos hace mucho tiempo dejaron de existir.

Más allá de los homenajes concretos que se realizarán, queda la duda sobre las razones de la falta de uno de envergadura. Es que la figura de Sarmiento fue siempre, incluso mientras vivía, controversial. Una controversia que se extiende hasta nuestros días, en los que sus protagonistas no se deciden por definirlo como el genial padre del aula o como un cipayo ideólogo antinacional.

“Sarmiento es un personaje de intensos claroscuros –explica el escritor e historiador Pacho O’Donnell–. Como siempre se han privilegiado y difundido sus aspectos más positivos, por ejemplo, los referidos a la concepción de la educación como necesidad civilizatoria, quizás sea la oportunidad de hablar de los aspectos menos loables. En ese sentido el revisionismo histórico siempre ha tenido una posición crítica hacia las posturas de Domingo Faustino Sarmiento. Fue el portavoz de los vencedores de las guerras civiles, el representante de los unitarios devenidos y rebautizados liberales, pero liberales a la argentina, es decir, autoritarios”. O’Donell, que hace poco publicó La gran epopeya, sobre la batalla de Vuelta de Obligado, continúa exponiendo su visión: “Definió muy bien el proyecto de organización nacional elitista, porteñista, antipopular y extranjerizante cuando propuso el dilema ‘Civilización o Barbarie’. ‘Civilización’ era su grupo y ‘barbarie’ todo lo demás: los federales, las provincias, los sectores populares, las tradiciones cristianas y criollas, todo aquello contra lo que habían guerreado. El proyecto del que fue vocero, ideólogo y ejecutor, fue derrotado. Este país es absolutamente unitario y centralista, se denigra lo nacional en beneficio de lo extranjero, ser provinciano es un demérito y siempre hubo élites sociales pendientes de los intereses imperiales del momento. Muy groseramente podría decirse que si a alguien le gusta ese modelo, alabará a Sarmiento sin dudar. Si le gusta un mapa federal, donde se tengan en cuenta los intereses populares y lo nacional, seguramente se lo objetará en algún punto”.

La historiadora Lucía Gálvez es taxativa: “Era un genio. Con contradicciones, pero un genio. Tenía un proyecto para el país que planteaba la construcción de la civilización sobre una acción educativa y que fomentara la inmigración. Defendió los derechos de la mujer como un adelantado para su época y llegó a decir que la civilización se detiene a la puerta de las naciones donde no se respeta a las mujeres. Le interesaba todo al punto que aprendió idiomas de manera autodidacta y analizó la gimnasia y el deporte para incluirlos en su proyecto de país. Fue, además, un gran escritor: Unamuno dijo que fue el mayor escritor de habla hispana del siglo XIX. Eso no quita que tuviera defectos, pero sus exabruptos siempre fueron pronunciados al calor de una pelea.”

Daniel Molina, director del Área de Letras y Cultura Web del Centro Cultural Rojas (UBA) también es un apasionado defensor del prócer: “Sarmiento quizás sea el estadista más grande que dio la Argentina. Fue quien mejor imaginó al país y el que más aportó a que la Argentina sea una nación interesante. Sin Sarmiento, este país no existiría. Entendió una utopía maravillosa, que es la educación pública, masiva, laica y en manos del Estado, cuestiones que destruyó la dictadura y fulminó el menemismo. Su acción logró terminar con el analfabetismo en una generación; impulsó una verdadera revolución cultural, sin semejanza a ninguna ley parlamentaria del montón. Se peleó con la Iglesia a muerte, al punto que Roca tuvo que echar al embajador del Vaticano y se rompieron las relaciones diplomáticas. Si se lo analiza con las ideas del siglo XIX, porque no se puede juzgar con los valores del siglo XXI, se puede afirmar que luchó por un país moderno y fue un apasionado que muchas veces se equivocó, pero cuyo objetivo era inventarle una nación al desierto, como dijo Tulio Halperin Donghi”.

Para Hernán Brienza, que acaba de publicar Valientes, sobre héroes marginales del siglo XIX, “Sarmiento es una figura contradictoria, ambigua. La frase ‘Civilización o barbarie’ desató en la cultura argentina un efecto malinchista (N. de R.: en referencia a Malinche, la india azteca que entregó su pueblo al conquistador Hernán Cortés), incluso más que su propia obra, porque si se leen Facundo o Argirópolis se nota un profundo cariño y devoción por el país. Sin embargo, esa dicotomía produjo las peores tragedias del pensamiento nacional: creer que hay un desvalor en lo autóctono y criollo y, por el contrario, ejercer una devoción infinita hacia lo extranjero. Sarmiento prefería lo europeo y lo norteamericano. Pensó que el desarrollo implicaba una copia de lo extranjero y vio la cuestión de la verdad en lo ajeno y no en lo propio. Eso puede convertir a la Argentina en cosmopolita, pero también ejerce una desconscientización sobre los propios valores, del propio poder, en el sentido nietzscheano de voluntad o poderío de una nación. Sarmiento mostró un profundo desprecio por el gauchaje y por lo indio. Dijo cosas terribles sobre los gauchos, los irlandeses, los judíos, de los que señaló que no tenían otro interés que el dinero. Si bien él es hijo de los prejuicios de su tiempo, también actúa como el gran prejuicioso, que contrata la racionalidad y el laicismo que también supo exhibir”.

El historiador José Vazeilles, titular de una cátedra de Historia Social General en la UBA, afirma que “Sarmiento fue el hombre más ambiguo de su época. Contribuyó a la conformación de una ideología oligárquica a través de un platonismo moderno que idealizaba la civilización occidental y condenaba, sin realismo histórico, a los sectores populares de la Argentina. Por otro lado, fue propulsor de un posible desarrollo agrario basado en la pequeña propiedad que no le dejaron desarrollar, salvo en la zona de Chivilcoy, donde realizó una experiencia inédita en ese momento. En medio de personajes más nítidos, como Mitre, que era puramente oligárquico y bastante estúpido, Sarmiento se destaca por esa ambigüedad. Además de sus posturas sobre la educación, impulsó intervenciones y modernizaciones como la creación de hospitales. Incluso impulsó la creación del Colegio Militar, aunque en la práctica haya tenido resultados ambiguos. Sin embargo, creo que las viejas disputas historiográficas que comenzaron en el siglo XIX entre mitristas y rosistas, y que luego se trasladaron al debate sobre Perón, quedaron atrás y no deberían ser relevantes para la realización de homenajes”.

El historiador nacionalista Federico Gastón Addisi acuerda con la no conmemoración de su natalicio y lo atribuye al giro gubernamental hacia la reivindicación de Rosas o de la Batalla de la Vuelta de Obligado. “Sarmiento es parte de la antinomia federales y unitarios que dividió al país y sigue vigente. Los unitarios expresan el proyecto liberal y europeo y Sarmiento, junto a Rivadavia y Mitre, fue uno de los máximos expositores de esas ideas. El federalismo se propuso construir una patria con desarrollo autónomo, en cambio el liberal sólo lo plantea como un mero productor de materias primas. Sarmiento llevó adelante una guerra contra el interior y hasta fue el autor ideológico del asesinato del Chacho Peñaloza. Cuando viajó a los Estados Unidos trajo el modelo de educación norteamericano y sugería poblar el país con ciudadanos anglosajones. Por eso dijo que mientras existieran el gaucho y el chiripá nunca se impondría su ideología, ya que ese modelo anglosajón chocaba con las raigambres latinoamericanas de raíz hispana que se manifiestan en lo profundo de la nación. Desde la defensa de la soberanía, Sarmiento representa todo lo que un patriota considera deleznable”.

El especialista en educación Gustavo Bombini, profesor de Letras en la UBA y la UNSAM y autor de El gran Sarmiento, discrepa: “Trabajo en el ministerio de Educación y considero que es el primer creador de políticas de lectura de la Argentina. Fue el gran impulsor de la alfabetización y la inclusión, aunque el matiz ideológico de su época le impedía ver la inclusión más allá de los límites que esos años marcaban. Sentó las bases del sistema educativo, de las bibliotecas primarias y populares, todos hechos homenajeables. También se puede afirmar que, junto a José Hernández, fue el mejor escritor del siglo XIX y el creador del gran ensayo con Facundo. Después están sus dichos controversiales, como su hostilidad hacia el gaucho. Sin embargo, Sarmiento, pese a pertenecer a un grupo hegemónico, supo brindarle a sus recorridos personales intervenciones que lo distinguían. Incluso en el propio centro, se ubicaba en los márgenes. No hay que olvidar que lo apodaron ¿El Loco’ por su audacia”.

Doscientos años no es nada, dice el tango, y tal vez por eso Sarmiento no tenga los homenajes que quizá merezca. Porque, aunque controvertido, es un personaje que conduce a la pasión y al debate sobre qué modelo de nación nos merecemos. Una discusión que continúa. Ya había dicho Borges que, si se hubiera elegido a Facundo en lugar de Martín Fierro como texto nacional, diferente hubiera sido nuestra historia.

Por Diego Rojas
En Revista Veintitrés

viernes, 18 de febrero de 2011

Conferencia en VII Congreso de Educación

Conferencias participativas - Lic. Silvia Macri y Lic. Pablo Iglesias
Mentes a la obra: un reto al destino de la Educación


Buenos Aires (16-02-2011) - A través de un trabajo de investigación realizado por docentes y directivos del colegio “Nuevos Aires” se intenta abordar los desafíos y carencias que presenta la gestión educativa actual, para luego instrumentar los cambios necesarios para que la escuela sea el verdadero pasaporte de una exitosa inserción laboral y/o universitaria.



Silvia Macri y Pablo Iglesias presentaron en el VII Congreso de Educación que se desarrolla en Pilar una experiencia práctica, investigada y pensada en una escuela en particular pero aplicable a otras escuelas, partiendo de un diagnóstico previo.

El programa consta de 3 fases: La primera de ellas es investigativa, la segunda consiste en revisión de planes, metodologías y contenidos con una primer puesta en práctica, la última se basa en una segunda puesta en práctica y evaluación general.

El sistema educativo argentino tiene muchas carencias, la única manera de afrontarlas es mediante una renovación de abajo hacia arriba, cuyo nivel inicial es el docente.

Mediante esta experiencia se ha logrado un cambio tanto en el alumnado como en los docentes, los cuales han ampliado y modificado sus programas. Los chicos han obtenido mayor autonomía, mejores prácticas de razonamiento, compromiso, desarrollo individual lo cual tiene por resultado una posición más activa del alumno es su aprendizaje.

Se necesita humildad y autocrítica para mejorar la educación actual, la cual es muy deficiente, para lograr una plena inserción del egresado en el mundo laboral o universitario.

La integración en la sociedad del conocimiento sólo se logrará mediante la toma de conciencia y de otorgarle al alumno las herramientas necesarias para superar los obstáculos y desafíos.
Según los licenciados si no reaccionamos nos quedaremos últimos en el sistema, sin posibilidades de avanzar.

“Estamos en enfermedad terminal y queremos solucionarlo con una aspirina”, afirmó la licenciada Silvia Macri, evidenciando el estado crítico de nuestra educación.

lunes, 10 de enero de 2011

La Educación como violencia simbólica


El presente trabajo tiene como objetivo realizar una síntesis de los principales aportes de la teoría de la reproducción de Bourdieu- Passeron, que son de gran utilidad para el trabajo docente

Ubicamos está teoría dentro de la sociología del conflicto.
La sociología del conflicto se basa en las desigualdades sociales, en donde una categoría de personas ejercen su dominación sobre otras.
Para esta sociología las estructuras sociales no hacen que las sociedades funcionen como un todo orgánico, sino por el contrario lo que hacen es una perpetuar una distribución desigual de los recursos económicos y políticos entre la población. Un investigador que trabajase desde la sociología del conflicto estudiaría cuantas personas procedentes de minorías étnicas o de familias con pocos recursos han llegado a la universidad

En 1970, los autores, publican la obra "La Reproducción", la cual recoge los resultados de una investigación de estudiantes de Letras de la Universidad de París ,donde reflejan la influencia del origen social del alumnado en el rendimiento académico. Los principales obstáculos que encuentran los estudiantes de clase baja, en su trayectoria escolar, son más de tipo cultural que económico. Los contenidos y prácticas educativas, no son neutros, sino el resultado de la dominación de unas clases sobre las otras que se expresa a través de la imposición cultural.

El habitus como mediación entre la teoría y la práctica.

Habitus "sistemas de disposiciones duraderas :estructuras estructurantes predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes "

Analizando lo anteriormente expuesto, el habitus, es un sistema de disposiciones, una manera de ser, un estado habitual del cuerpo, una predisposición, una inclinación.
Actúa como una estructura, que se manifiesta en la forma de actuar del individuo, la forma de interactuar con el otro.

En la conformación del mismo, juega un papel fundamental la familia, mediante la acción socializadora, es a través del proceso de socialización que el individuo realiza una reabsorción del mundo objetivo en el interior de la conciencia, de tal modo, que las estructuras de ese mundo objetivado determinan las estructuras subjetivas de ésta.

El habitus entendido como un sistema de disposiciones duraderas y transferibles, al integrar todas las experiencias pasadas, funciona como matriz de percepciones y acciones futuras.
El habitus está en la unión del pasado y del futuro que genera :

" Asegura la presencia activa de experiencias pasadas, que, depositadas en cada organismo bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamiento y de acción, tiende de manera más segura que todas las reglas formales y todas las normas explícitas, a garantizar la conformidad de las prácticas y su constancia a través del tiempo" (Bourdieu, 1980) (1)

Habitus de clase

" Sistema de disposiciones (parcialmente) común a todos los productos de la misma estructura"

Todos aquellos elementos que son comunes a una clase o grupo, es el resultado de condicionamientos estructurales idénticos a que se han sometido lo individuos que constituyen un ente colectivo común.
La clase social no es definida solamente por el lugar que ocupan los individuos en las relaciones de producción, sino también lo que Bourdieu denomina " casualidad estructural de una red de factores" , es decir, otros indicadores tales como profesión, ingresos, nivel de instrucción, costumbres, modos de vida, estilos de vida.
Las clases sociales se diferencian por estilos de vida distintos y distintivos, que viven de forma diferente los individuos de una clase social u otra.

El trabajo pedagógico debe contribuir a la integración de grupos y clases sociales, tratando de conformar un habitus común legitimado por la sociedad.
Está pedagogía de la familiarización es tan importante, que cuando se dice que alguien es "bien educado o mal educadoª, significa que posee las maneras y los estilos adecuados para una sociedad, o legitimado por la clase social que tiene el poder.
Es preciso tener en cuenta, en el trabajo pedagógico, la distancia existente entre el habitus que se pretende inculcar y el habitus adquirido por herencia familiar.

La educación como violencia simbólica

La cultura se adquiere por educación familiar y por trabajo pedagógico. El trabajo pedagógico escolar tendrá una productividad diferencial en los educandos según la clase social de origen.
Cuando existe una distancia cultural considerable entre el habitus de entrada del alumno (habitus natural ) y los contenidos curriculares que se quieren inculcar, la relación pedagógica, si quiere ser eficaz debe imponerse arbitrariamente, para vencer la resistencia que opone el habitus natural.
Está cultura, que es relativa y arbitraria, logra imponerse como cultura legítima y universal.
La arbitrariedad cultural para presentarse como universal necesita la fuerza que proporciona la violencia simbólica.

"Toda acción pedagógica es objetivamente una violencia simbólica en tanto que imposición, por un poder arbitrario, de una arbitrariedad cultural (Bourdieu-Passeron, 1977)
Todo poder de violencia simbólica, o sea, todo poder que logra imponer significaciones e imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza en que se funda su propia fuerza, añade su fuerza propia, es decir, propiamente simbólica, a esas relaciones de fuerza (Bourdieu-Passeron,1977) (2)
De lo expuesto anteriormente se desprende que la imposición cultural se realiza sutilmente, el dominado no la percibe así, sino como una cultura objetiva que debe esforzarse para lograrla.
El trabajo del docente está legitimado para realizarlo de esa forma, el docente transmite los contenidos curriculares impuestos por la clase dominante, como algo normal, disimulando la fuerza de esa imposición. Como consecuencia de esto la acción pedagógica garantiza la interiorización del fracaso escolar del individuo como fracaso estrictamente personal.
El sistema educativo, dispone de cierto grado de autonomía, para cumplir con la función última para lo cual fue creado la reproducción social.
Es decir, que el sistema educativo cumple no sólo con la función de inculcación de un arbitrario cultural sino también el de reproducción social.

Mientras que antes la escuela se analizaba como una institución natural que contribuía a la reproducción de los saberes y como eje de movilidad social, la sociología crítica de la educación, la redefine como un instrumento de reproducción de las relaciones de poder y como reproducción social y cultural.

La educación, del alumno de la clase dominada, pasa a ser una deculturación, no se valora ni se tiene en cuenta su bagaje cultural adquirido en su familia y en su clase social, para el alumno de la clase dominante, la educación es una reeducación, porque el trabajo del docente es una continuidad de lo aprendido por la herencia familiar.

..." el sistema escolar actúa como un algoritmo de clasificación objetivado, distribuye a los individuos que le son propuestos en clase tan homogéneas como sea posible y tan diferentes entre sí como sea posible desde el punto de vista de ciertos criterios determinantes. de este modo, contribuye a reproducir y a legitimar el conjunto de las diferencias que constituyen, a cada momento, la estructura social, contrarrestando la tendencia ala entropía niveladora que implicaría una real independencia estadística de las posiciones en el espacio escolar frente a las posiciones en el espacio social " (3)

Bourdieu y Passeron cierran de este modo el círculo de la reproducción cultural y de su relación con la reproducción social, no dejando espacio para la lucha y el cambio educativo que apunte a la transformación del individuo.
En síntesis

No podemos dejar de reconocer el valor de sus investigaciones educativas y de su teoría, para guiar nuestra práctica docente y tratar de no ejercer la violencia simbólica en ella, por eso es necesario reflexionar diariamente, desde una óptica crítica, sobre nuestro quehacer educativo.
Centrar nuestra tarea en el reconocimiento de la diversidad sociocultural de la que provienen nuestros alumnos, trabajar desde esa realidad para acercarlo al conocimiento.
El desafío al que se encuentran enfrentadas todas las instituciones educativas es que sólo pueden trabajar sobre la base de lo que cada individuo trae consigo como capital cultural que es parte de su identidad cultural.
1 Extraído de La escuela va a examen Anne Van Haecht. Editorial Biblos 1999

2 Xavier Bonal Sociología de la Educación Editorial Paidós

3 La escuela va a examen Anne Van Haecht Editorial paidós 1999

Fuente: Autor(es): Prof. Silvia Cedrés Lacava

LA EDUCACIÓN COMO VIOLENCIA SIMBÓLICA. BOURDIEU -PASSERON
ALGUNOS DE SUS APORTES PARA EL TRABAJO DOCENTE

SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN IFD SAN JOSÉ

PROFESORA SILVIA CEDRES LACAVA - 2006