miércoles, 9 de mayo de 2012

Padres complicados

No sólo los hijos traen dolores de cabeza. También hay padres que necesitan ser educados. Hay una edad en la vida, a mitad de camino entre la pubertad y la adolescencia, en la que a todo joven le avergüenza lo que hagan sus padres. No importa si hablan bien de él adelante de sus amigos, o si lo van a buscar a la escuela, o no lo dejan salir hasta tarde, indefectiblemente cada acto de un padre o madre vendrá acompañado de un “Mamá, no te metas” o un “Papá, callate que me das vergüenza”. Con el paso de los años y con el crecimiento de los jóvenes, esto queda de lado, y en la mayoría de los casos, se genera un vínculo estrecho entre padre e hijo que dura a lo largo de toda la vida. Pero, como siempre, hay algunos casos en que los padres, con sus propias excentricidades, no dejan de avergonzar a sus hijos, sin importar la edad que tengan. Con casi un siglo de vida (cumplió 97 años en agosto de 2011) a Tita Soldán nunca le tembló el pulso para entrometerse y opinar sobre la vida personal de su hijo, Silvio, o William, su primer nombre, y el que usa su madre para referirse a él. Tras el escándalo mediático del conductor y locutor y sus parejas, incluida su relación con Silvia Suller (otra gran familia excéntrica), Tita no dudó en salir a escena y defender a capa y espada a su hijo en cada programa de espectáculos posible. Se embanderó en feroces cruces mediáticos de constantes acusaciones contra sus ex nueras, y hasta le enviaba mensajes a su hijo a través de programas de televisión cuando Silvio estuvo preso, involucrado en la causa en que procesaron a otra ex pareja suya, Giselle Rímolo, por ejercicio ilegal de la medicina. “Yo siempre me llevé bien con las novias de mi hijo, yo las quería pero ellas tal vez no a mí” declaró Tita en una oportunidad, y reconoció que su nuera preferida fue la locutora Marta Moreno, primera esposa de Soldán. La escritora y crítica británica Edith Sitwell fue famosa a fines del siglo XIX y principios del siglo XX no sólo por su obra, sino también por su familia. Seguramente habrá pensado en su padre, George, escritor, anticuario, Barón, y por sobre todas las cosas inventor, al momento de escribir su libro “The English eccentrics” (Ingleses excéntricos). Como reveló en su autobiografía, publicada en 1964, nunca tuvo una buena relación con George, quien la obligaba a usar un corset de hierro para corregir una supuesta deformación espinal, que nunca tuvo. Su padre, integrante de la Cámara de los Comunes, pasó varios años de su vida realizando extraños inventos, como un arma con forma de avispa o un cepillo de dientes musical, y sin lugar a dudas, su mayor invención fue el “huevo de viaje”: una especie de vianda con forma de huevo, formada por una yema de carne ahumada, una clara de arroz y una cáscara de limón sintético, pensada para servir de alimentación en los largos viajes de la época. Protagonizar la adaptación cinematográfica de la saga “Crepúsculo”, de la escritora estadounidense Stephenie Meyer, le valió al actor inglés Robert Pattinson fama mundial, y a su vez, una horda de seguidoras adolescentes, que lo persiguen a todos lados con sus cámaras en mano para obtener una fotografía de su ídolo. Dos perseguidores más son sus padres, Clara y Richard, quienes, como cualquier pareja de fanáticos, viajan alrededor del globo, cámara de fotos en mano, para inmortalizar los pasos de su hijo menor. En alguna ocasión, Pattinson reconoció que su padre le enviaba correos electrónicos con consejos para conquistar y saber tratar a las mujeres. En la lista de personalidades de Hollywood con padres que dan que hablar, también se encuentra la actriz estadounidense Leighton Meester, famosa por su papel en la serie “Gossip girl”, que ya lleva cinco temporadas. Cuando dio a luz a Leighton, su madre Constance se encontraba cumpliendo una condena de diez años de prisión federal por estar involucrada en una banda de narcotraficantes que introducían marihuana desde Jamaica a los Estados Unidos. Luego de cumplir su condena, la madre continuó con la crianza de su hija, y aunque no se volvió a meter en problemas con la ley, se enfrentó con la actriz, quien la denunció por realizarse cirugías estéticas con dinero destinado a comprar medicamentos para su hermano menor. Por Nicolás Parrilla En Diario Clarín, 9 de Mayo de 2012

Enseñarán en la escuela que hay familias con dos mamás o papás

Buscan evitar la discriminación. Es parte de una guía para que los alumnos y docentes trabajen contra el bullying. Fue presentada ayer por el Ministerio de Educación y el INADI. El Ministerio de Educación de la Nación y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) presentaron ayer al mediodía una guía para que los maestros les enseñen a sus alumnos, entre otras cosas, los distintos tipos de familias que actualmente existen en la sociedad y evitar así la discriminación y el bullying en las aulas. -¿Usted se refiere a si los padres están casados o son concubinos? –preguntó, sin esperar el detalle de la cuestión, una de las fuentes consultadas para esta nota. -No, la guía habla de familias con dos mamás o dos papás, con sólo una mamá o un papá, o la tradicional conformación de madre y padre. La anécdota viene a cuento porque a pesar de que la Ley de Matrimonio Igualitario fue sancionada hace ya casi dos años, hay situaciones de la vida cotidiana que esta norma trajo aparejadas y muchos aún no las han incorporado culturalmente. La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) participó activamente en la redacción de esta guía, desde el asesoramiento. “Necesitamos un cambio educativo en la sociedad que acompañe aquella histórica ley del Congreso. Que los padres gays puedan hacerse visibles y manifestarlo con orgullo”, le dijo a Clarín el presidente de la organización, César Cigliutti. Desde la Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas (ADEEPRA), cuentan cómo viven estas situaciones nuevas. “Es común que nos llamen de las escuelas para decir que a las reuniones de padres van dos padres o dos madres, en vez de un padre y una madre, y quieren saber qué hacer”, dijo Alfredo Fernández, secretario legal y técnico de la entidad, lo que habla de cierto grado de desconcierto o ignorancia del docente. “En ese sentido es lógico que se impartan estos nuevos contenidos en el aula, aunque suene un poco raro. Algún padre podrá discutir que les enseñen a sus hijos estas cuestiones, pero el colegio se debe aggiornar con los nuevos elementos que plantea la sociedad”, señaló Fernández. También consideró que “seguramente esto va a ser criticado por los colegios religiosos, donde el matrimonio igualitario es mala palabra”. Hasta el cierre de esta edición ninguna fuente del sector se había pronunciado sobre la guía. Cigliutti opinó que “si existe algún tipo de rechazo hacia esta iniciativa va a mostrar el nivel de homofobia que existe en la sociedad argentina. La cuestión es mostrar, para que no sea un tema tabú”. Recordó entonces el caso reciente de una escuela donde “se planteó una situación de conflicto por un chico que tenía dos mamás, hasta que éstas se presentaron, hablaron y se resolvió todo”. La guía, titulada “Somos iguales y diferentes”, va dirigida a docentes y alumnos de jardines y colegios primarios públicos y privados de todo el país. Por ahora llegará con la recomendación de ser usada, es decir que no será obligatoria. El material tiene 40 páginas y en la página 18 se afirma: “También nuestras familias son todas diferentes”. Y muestra los diversos tipos de conformación familiar a través de dibujos (los que ilustran estas páginas), para concluir que “lo que hace a una familia es el amor y el cuidado que nos damos entre todas y todos los que formamos parte de ella”. Julia Contreras, coordinadora de Programas y Capacitación del INADI, dijo que “el contenido de la guía no lo hicimos sobre cosas opinables, sino sobre lo que ya es ley”. Además de presentar “Somos iguales y diferentes”, que tiene una versión para que lean directamente los chicos y otra para que los maestros tengan elementos didácticos para prevenir la bullying, el INADI y el Ministro de Educación firmaron un convenio para capacitar a docentes contra la discriminación en todas las escuelas del país. Pedro Mouratian, titular del INADI, explicó que “la discriminación como práctica social tiene en la escuela el primer lugar donde darle batalla”. Por su parte, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, consideró que “la escuela no se distrae cuando se ocupa de estas cosas, o de la educación sexual, porque tenemos que enseñar Matemáticas y Geografía, pero también hay que ocuparse de estos otros temas. Ya no hablamos de tolerar, porque esto implica un sufrimiento, sino de celebrar la diferencia y entender que lo que el otro tiene de igual es su condición humana. No puede haber silencio pedagógico contra la discriminación”. Por Pablo Sigal En Diario Clarín, 8 de Mayo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Para la UBA, las escuelas tienen “buenas condiciones” para educar


La universidad presenta hoy un diagnóstico que realizó en base a encuestas a directivos y preceptores de 550 colegios. El mismo afirma que no hay grandes diferencias materiales ni en el trabajo docente entre las escuelas públicas y privadas.

El primer diagnóstico sobre la Educación Básica en Argentina realizado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) observó “buenas condiciones” para llevar a cabo el proceso de enseñanza en las aulas, tanto en las instituciones públicas como en las privadas.

El estudio, cuyos resultados serán presentados a partir de las 15.30 en una dependencia de la UBA, en Arenales 1377, se basó en encuestas realizadas a directores y preceptores de 550 establecimientos educativos de todo el país. ¿El objetivo? Conocer las particularidades del trabajo docente, las principales preocupaciones de los directivos, las condiciones en las que los chicos aprenden, pero fundamentalmente con qué equipamiento y recursos informáticos cuentan.

“Se han observado buenas condiciones para llevar a cabo los procesos de enseñanza en las aulas y esas condiciones se presentan en términos muy similares en las instituciones educativas de gestión estatal y privada. Con respecto a la situación de los docentes de escuelas primarias, no se observan altos niveles de pluri empleo”, adelantó la UBA sobre el diagnóstico que será presentado esta tarde.

El trabajo apunta, entre otras cosas, a proveer una base de datos a los investigadores de las distintas universidades del país, así como a los funcionarios de los ministerios nacionales y provinciales; y a instalar el debate de las mejoras educativas en la agenda pública.

El diagnóstico es fruto del trabajo del Observatorio de la Educación Básica, puesto en marcha por la UBA en conjunto con la Fundación Centro de Estudios en Políticas Públicas –CEPP-, el banco Santander Río y con el apoyo del Ministerio de Educación de la Nación.

En Diario Clarín
20 de Marzo de 2012

jueves, 1 de marzo de 2012

Dos de cada diez chicos no pasan de año en Ciudad



Es porque se llevan más de dos previas. Cuatro de cada diez debe Matemática.


"El número es altísimo”, reconoció ayer a Clarín la directora general de Planeamiento del Ministerio de Educación porteño, Mercedes Miguel, tras conocerse un estudio que reveló que en los dos primeros años de las escuelas secundarias públicas de la Ciudad, dos de cada diez chicos debe repetir el ciclo por llevarse más de dos materias previas.

El trabajo se realizó en base a una muestra de unos mil alumnos de 1° y 2° año de 18 escuelas medias y los datos son muy frescos, ya que se sacaron en base a los exámenes de diciembre de 2011 y febrero de 2012.

“Se trata de años cruciales porque los chicos transitan de un nivel educativo (el primario) al otro (el secundario). Pasan de un sistema de escolaridad con maestros a tener 12 o 13 materias con profesores distintos”, explicó Miguel.

El informe indica que del otro 80 por ciento que logra aprobar el año, el 40% lo hace sin llevarse materias y el otro 40% debe rendir en diciembre o febrero/marzo. En el ranking de materias adeudadas, Matemática figura a la cabeza: se la llevan cuatro de cada diez estudiantes. En el caso de Lengua, se van a examen tres de cada diez alumnos, al igual que Biología. Mientras que dos de cada diez no logra promocionar Historia y Geografía.

“Estamos ocupándonos de este problema a través de diferentes programas, haciendo hincapié en el refuerzo de la práctica docente y de lograr que en las escuelas secundarias existe un “enfoque institucional” como existe en las primarias, donde la fragmentación por materias juega en contra de ese objetivo”, señaló la funcionaria de la cartera porteña.

Desde el Ministerio anunciaron que a partir del ciclo 2012, los alumnos que no aprueben materias al finalizar el tercer trimestre continuarán asistiendo a trabajar con sus docentes en el mismo horario durante un período en diciembre y luego en febrero, “a fin de consolidar aquellos conocimientos que no han sido adquiridos hasta rendir el examen. “La finalidad no es sólo que pasen de año, sino que tengan un aprendizaje efectivo de los contenidos”, cerró Miguel.

En Diario Clarín
1 de Marzo de 2012

lunes, 27 de febrero de 2012

Belgrano, el hombre que fue y es la Patria



¿Quién fue Belgrano? El niño rico que estudió en España. El abogado y funcionario del Consulado, espantado por la mezquindad de sus pares. El ideólogo político y económico. El propulsor de la educación, antes que Sarmiento.
El revolucionario de Mayo, miembro de la Primera Junta. El general improvisado que condujo pequeños ejércitos de indios, gauchos y pobres al Paraguay y al Alto Perú. El que creó y enarboló la Bandera de la Patria, pero tuvo que esconderla ante el severo reproche de Rivadavia. El general triunfante en Tucumán y Salta, y derrotado en Tacuarí, Vilcapugio y Ayohuma. El que donó el premio por sus victorias para fundar escuelas. El amigo de San Martín, con quien compartió principios, proyectos, patriotismo, ideas y grandeza. El enfermo crónico.


El que necesitó el préstamo de un amigo para poder volver a Buenos Aires. El puro, el abnegado, el valiente, el justo. El fundador de la Patria junto con San Martín, Güemes y Brown. El enamorado de amores imposibles. El padre sin matrimonio, sin hogar y sin familia, de hijos que casi no vio. El que todo lo dio por su amor a la Patria naciente. El pobre de toda pobreza que le pagó a su médico con su reloj. El que murió diciendo: “Ay, Patria mía”, en el año de la anarquía, en una ciudad y en una Patria que se olvidaron de él. El que soportó estoicamente la ingratitud y la injusticia, como San Martín. El recordado por la historia por crear la Bandera, y olvidado por sus excelsas virtudes y sus inmensos valores humanos.

Parecen pensados para Belgrano estos versos de Homero Manzi en su tango: “Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza, que no puede vislumbrar la tarde mansa; fuimos el viajero que no implora, que no reza, que no llora, que se echó a morir”.


¿Quién fue Belgrano? Belgrano fue la Patria. ¿Quién es Belgrano? Belgrano es la Patria.

Por Martín López Olaciregui
En diario Clarín, 27 de Febrero de 2012

domingo, 25 de diciembre de 2011

Chica expuesta, joven desesperado, chico moribundo



A partir de tres impresionantes casos de adolescentes, la autora examina la angustia que puede afectar a los profesionales cuando están en juego la sexualidad y la función paterna y advierte sobre los riesgos de criminalizar, judicializar o medicalizar.

Una chica de 13 años, en Estados Unidos, posó desnuda frente a un espejo, se sacó una foto con el celular y se la envió a su novio, un compañero de curso. Poco después cortaron la relación y él joven envió la foto a una ex amiga de la joven, que a su vez la envió a todos los contactos de su celular con el siguiente texto: “Si pensás que esta chica es una puta, mandá esto a tus amigos”. Muy pronto, miles de estudiantes tuvieron la foto en sus celulares (The New York Times, abril de 2011). El sexting (envío de fotos y videos de contenido sexual desde un celular a otro) no es ilegal, pero cuando el contenido incluye a menores es alcanzado por la ley de pornografía infantil. La historia continuó así: el ex novio, la ex amiga y otra chica más, que había ayudado en la difusión de la foto, fueron arrestados. Se los acusó de diseminación de pornografía infantil. Eran pasibles de ir a un centro de detención juvenil y quedarían registrados como delincuentes sexuales. El fiscal de la causa no había tenido la intención de que recibieran sentencias tan extremas. Y llegó a un arreglo judicial: se interpretó el delito no ya como pornografía infantil, sino como acoso telefónico; se les condenó a la probation, preparar material de servicio público sobre el peligro del sexting. Además, debían optar entre asistir a una sesión con la joven damnificada o bien no volver a tener contacto con ella nunca más. A partir del caso, en muchos distritos escolares de EE.UU. prohibieron el sexting y autorizaron a los directores a revisar los celulares de los estudiantes.

Trataremos de articular este caso con dos recortes de situaciones ocurridas con jóvenes en un hospital de niños. La primera se refiere a uno de 15 años que había ingresado por guardia externa tras haber amenazado a su madre con un cuchillo de cocina. Fue ella quien relató lo sucedido: él había llegado a casa muy alterado y discutió con la madre, acusándola de la reciente ruptura con su novia. Se evaluó estado de “violencia contenida” y se le indicó una medicación. Por considerárselo un paciente “peligroso para sí y para terceros” (esto sucedía antes de la sanción de la nueva Ley Nacional de Salud Mental) se dio aviso a la policía para que tramitara la judicialización del caso y el traslado a un hospital monovalente, que se demoró. Tras una noche de internación en la guardia, tuvimos una entrevista con la madre: cuando relató nuevamente lo sucedido, eso que el día anterior parecía un rapto de violencia incoercible tomó visos de crisis adolescente. El chico padecía una secuela de mielomeningocele que lo obliga a sondarse para orinar, además de sufrir incontinencia de esfínter anal. Sus compañeros de secundario lo cargaban por el olor que a veces despedía. Desde pequeño, su cuerpo era esclavo de esa enfermedad. Pero la adolescencia obliga, a quienes quieran salir airosos de ella, a elaborar nuevamente eso que el cuerpo es para el ser humano, y él debió enfrentarse nuevamente con su cuerpo. Es que, por primera vez, se había puesto de novio. En el hospital, él se negaba a hablar pero su madre contó que había vuelto a la casa gritando, lleno de dolor y de furia, que la había culpado por haberlo dejado nacer con esa enfermedad, gritando que él no había pedido nacer. Entonces, el equipo tratante empezó a pensar en un abordaje distinto, pero la derivación solicitada seguía su curso. ¿Cómo devolverle las palabras a aquella encrucijada silenciada por la presentación plena de criterios de internación? ¿Cómo frenar la maquinaria que comprometía al equipo profesional y lo ubicaba en un lugar pasible de sanción por omisión?

La segunda situación fue un pedido de interconsulta poco común. Una médica residente de cuarto año nos pidió conformar un grupo con los otros residentes de la sala para hablar de Martín, paciente de 15 años que padecía un osteosarcoma. El tumor había invadido el sacro y tenía al paciente postrado, sin posibilidades de deambular; sin control de esfínteres y, aunque él aún no lo sabía, sin un pronóstico favorable. De la cintura hacia arriba, Martín estaba intacto. Podía hablar e interactuar perfectamente, a condición de permanecer en cama. En esa unidad de clínica no era frecuente que hubiera adolescentes. Los padres de Martín eran de edad avanzada y él se las arreglaba bastante por sí solo. Esto no parecía ser un problema para él, aunque sí para sus pediatras. Armamos un espacio grupal donde pudieran desplegarse las inquietudes y conflictos que el caso generaba en el equipo de pediatras. Probablemente lo más difícil era el contraste entre su lucidez y el dramático estado de su salud. En directa relación con esto, por ser un joven acostumbrado a manejarse solo, se hacía necesario hablar con él sobre su enfermedad, transmitirle a él los diagnósticos y pronósticos y pactar con él las diferentes formas de abordar el tratamiento. Y la posición de Martín frente al pudor también era diferente a la de un niño: no tenía reparo en desnudarse para ser examinado, tampoco le importaba si era atendido por un médico o una médica. En médicos más habituados a trabajar con niños era fuerte el impacto de un cuerpo prácticamente adulto. Les resultaba difícil entender que no se generara en él la vergüenza que hubieran esperado.

Procuremos enlazar las tres situaciones. Con relación al sexting, una investigadora de la Universidad de Harvard señaló que, si bien los varones y las chicas mandan fotos en la misma proporción, “mientras que un varón, pescado mandando una foto de sí mismo, puede ser considerado un tonto fanfarrón, las chicas, más allá de la audacia, son castigadas como prostitutas”. De esto concluye que las fotos de las chicas son más virales porque se las utiliza con el objetivo de avergonzarlas. De este modo, el episodio –aunque está atravesado por las coordenadas actuales de la tecnología, la inmediatez y la entronización de la imagen, cuyo uso bordea la pornografía–, presentifica ese resto imposible de eliminar que hace a la diferencia sexual.

La conocida fórmula de Lacan, “no hay relación sexual”, puede leerse en la perspectiva de que, para los seres hablantes, la no complementariedad entre varón y mujer trae aparejada la imposibilidad de eliminar la diferencia. En esta época, en que se intenta eliminar diferencias a través de discursos que se presentan como niveladores, es importante subrayar que, bajo la forma de anuncios escatológicos de decadencias, se superpone atropelladamente la noción de padre con la de autoridad. Se liga al padre casi exclusivamente con aspectos éticos y jurídicos. Pero ya Freud situaba otros aspectos del padre, que no atañen a su autoridad sino a su lugar en el Edipo, referido a la orientación fálica. El padre del que Freud se ocupa es aquel que, dividido por la angustia, transmite, a partir de la impotencia, la posibilidad de que el hijo desee, entendiendo por deseo algo que se vincula con la falta y no con algún contenido particular.

Por el contrario, se trata de algo cuya condición es, tal como la plantea Lacan, la de poder ser cualquier cosa como tal. El falo es el nombre de esa “otra cosa como tal”. El padre freudiano es aquel que, afectado por la inconsistencia de la ley, transmite algo del orden de la castración. Es el personaje kafkiano perdido en la búsqueda de la ley.

Ese padre freudiano, el de Malestar en la cultura, no está en vías de extinción. Quizá podemos hablar de caída de autoridad, y allí es donde las instituciones escolares, jurídicas y de salud toman un lugar más protagónico que el que tenían. Cada vez nos encontramos con padres más desorientados y afectados por la escisión vinculada con la dificultad de apoyarse en la autoridad. Padres que delegan. Educadores y profesionales de la salud que recurren a policías y a jueces. Y, dicho sea de paso, en el trato con jóvenes también se pone en juego otra forma que adquiere la diferencia, aquella que se conoce como diferencia generacional.

Estas cuestiones que hacen a lo irreductible de la diferencia, ¿cómo se ponen en juego en una institución ligada a la salud? En la primera situación clínica, los profesionales, interrogados por la dimensión ética de su práctica, se encuentran con la dificultad de la irrupción de la sexualidad en el cuerpo. Pero no sólo la del adolescente, sino la de cada uno. En la segunda situación clínica, el punto de dificultad se sitúa en el impacto que les produce a los profesionales el cuerpo casi adulto del adolescente enfermo, impacto que desemboca en una pregunta: ¿cómo es que al joven no le da vergüenza que lo vean? Se trata del punto donde lo que irrumpe es la sexualidad de quien atiende, tocando puntos de angustia. Y a veces, cuando la angustia aparece, se echa mano de la medicalizacióno de la criminalización o de la judicialización. Pero otras veces, como en ambas situaciones clínicas comentadas, es posible intervenir dándole espacio a la interpretación.

La criminalización, tematizada en la primera situación, conduce a la pregunta por la maquinaria jurídica que afecta a las intervenciones de los profesionales. La amenaza ligada a los juicios por mala praxis acecha. Pero, si para protegerse de la ley se recurre a la ley –desconociendo su inconsistencia–, la situación llega a tornarse kafkiana.

En Página 12. Por Adriana Bugacoff
Psicoanalista. Docente en la Facultad de Psicología de la UBA; supervisora de residentes de los hospitales Tobar García y Ramos Mejía. Texto extractado de un artículo incluido en la revista Psicoanálisis y el Hospital, Nº40, noviembre de 2011.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Los cinco errores más comunes en los padres de hoy



Les falta autoridad. Pierden la paciencia fácilmente. Son demasiado complacientes. No saben frenar las demandas. Confunden su rol al ponerse a la altura de sus hijos o considerarse sus amigos. Cada época tuvo sus padres con sus complicaciones particulares. Según los especialistas, a la nueva generación se le dificulta sostener el ejercicio pleno de la paternidad, entendida no sólo como el ser que ama y protege sino también como el adulto que pone las reglas y las hace cumplir.

El ser humano tiende a irse a los extremos. Después de generaciones de padres rígidos y distantes, ahora los más chicos están siendo criados por adultos a los que les cuesta horrores imponerse. Son papás que no quieren repetir viejos mandatos familiares y que además viven agobiados por las obligaciones cotidianas. Entonces no quieren ser los malos de la película el poco tiempo que comparten con sus hijos. El diálogo y la ternura son avances incuestionables para los chicos, pero permitirles todo y festejarles cualquier pavada tampoco es hacerles ningún favor. Sobra información y llueven los libros de crianza. Y aún así ¿por qué cuesta tanto ser padres hoy? Andrés Rascovsky, presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), es tajante: “El padre complaciente y amigo no cumple sus funciones, y la función paterna es indispensable. El padre debe instalar la responsabilidad y los valores. Y es quien debe brindarse como modelo de identificación”.

Su colega, Ana Rozembaum, apoya: “Hay un ‘borramiento’ de las diferencias generacionales que complica las relaciones entre padres e hijos. En otros tiempos los padres ejercían un exceso de autoridad, casi un autoritarismo que dificultaba los vínculos. Pero si deponen excesiva y prematuramente su rol, la situación es caótica”.

Hoy se instaló un nuevo fantasma: no ser queridos por los hijos, y su consecuencia más evidente, que es hacer todo tipo de concesiones. “Eso impide el armado de categorías básicas como la de posible-imposible, permitido-prohibido o lícito-interdicto”(Rozembaum). La psicoanalista Graciela Faiman ahonda en la falta de límites: “El chico al que le dejan hacer cualquier cosa está desprotegido. Y si no encuentra amparo en su familia, lo busca afuera”. Claudia Amburgo (APA), elogia y pega: “Hoy los padres hablan, blanquean situaciones y son afectivos, pero son intolerantes y viven apurados”.

Algunos están haciendo todo lo contrario a lo que sus mayores hicieron con ellos, “pero ni una cosa ni la otra, pensemos en la gama de grises que hay en el medio”, propone María Esther de Palma, de la Fundación Familias y Parejas.

La periodista Flavia Tomaello escribió un libro sobre el tema: “Qué animales somos como padres”. El chiste responde a un best seller de una norteamericana hija de chinos: “Himno de batalla de la madre tigre”. Su teoría es que para que los hijos triunfen en este mundo ‘cruel’ y ‘competitivo’, hay que ser rígidos en su educación. Y Tomaello responde que ni tigres ni conejos: “Nos precedieron generaciones de padres adustos que priorizaron el orden al vínculo. Eran adultos con carencias de comunicación. Se fundaba la autoridad en la distancia, se criaba con ‘mano dura’ y sin oportunidad de debate. En respuesta llegó el modelo centrado en el vínculo. Nacieron las familias de padres amigos de sus hijos. La autoridad fue proscripta y el eje central de la crianza fue dar a los pequeños la libertad de encontrar sus propios límites. Ninguna de las dos experiencias es plena”.

Una de las consecuencias más visibles de la crianza actual es el consumo desmedido. Los chicos piden, piden y piden, a veces sin reparar siquiera en qué, lo importante es que mamá o papá compren. Y compran. Está claro que las empresas saben dónde apuntar. Lo que no está claro es por qué los adultos sucumben tan fácilmente. “Se mercantiliza el vínculo, supliendo el tiempo de atención que los padres deben dedicar a sus hijos a cambio de regalos que generan un patrón de intercambio donde los chicos reclaman cosas como forma de pedir atención y los padres se las dan como manera de suplir el tiempo y cubrir la culpa”, dice el economista Matías Tombolini. Su consejo no sólo es barato, es de puro sentido común: a los chicos hay que prestarles atención. Hay que sentarse en su cuarto a jugar a los autitos, a las muñecas o a cualquier cosa. “No hace falta estar dos horas, con quince minutos de toda nuestra atención se puede reconfigurar el sentido de los bienes, que deben ser entendidos como un medio y no como un fin en sí mismo”.

La psicóloga Marisa Russomando insta a recuperar el instinto: “Los niños desean y necesitan padres responsables y divertidos”.

Por Mariana Iglesias
En Diario Clarín