miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿En qué vale comprometernos?


Frente a los desarrollos de las tecnologías de la información, ante los desafíos que presentan en relación con las vincularidades, las relaciones humanas y la construcción de procesos sociales, Luciano Sanguinetti pregunta: ¿en qué vale comprometernos?

Tim Berners-Lee imaginó una serie de protocolos que facilitaran la transmisión de datos entre las computadoras y eso permitió que la red fuera ramificándose por el mundo como cientos de miles de nodos que se enlazan en una malla que crece y se hace cada vez más densa a lo largo del tiempo.

Lo que empezó como una señal transmitida entre las computadoras de la Universidad de Stanford y la Ucla en California, en octubre de 1969, se convierte 40 años después en una biblioteca infinita como la que imaginó Jorge Luis Borges en La biblioteca de Babel, que Jimbo Wales hace realidad con Wikipedia. Ahora bien, en ese mar de datos y referencias, en ese océano infinito de textos e imágenes, en ese abismo de información, no estamos ciegos, como el gran poeta, preguntándonos qué es lo que nos une con los otros seres humanos: ¿será sólo el espanto?

En principio podríamos decir que sí. En los años sesenta, el contexto álgido de la Guerra Fría había sembrado en territorio norteamericano la fantasía inevitable de un ataque nuclear. Como en aquella vieja serie llamada Los invasores, el norteamericano medio había sido inducido a ver comunistas como extraterrestres, o viceversa. Se preguntaban cómo controlarían sus defensas si el suelo norteamericano era víctima de un ataque nuclear. Así, el desarrollo de una línea de investigación que facilitara la comunicación entre computadoras se volvió una gran promesa.

La creación de Arpanet estaba en camino. Aunque ésta no fue la única razón, la comunicación entre máquinas es una utopía de la ciencia moderna desde Leibniz en adelante; lo cierto es que el Departamento de Defensa y la industria militar fueron las más importantes instituciones que apoyaron estas investigaciones, que impulsaron tecnólogos como Leonard Kleinrock, y Douglas Enegelbart, cabeceras de aquella primera conexión.

Es cierto esto del espanto, pero también lo es el espíritu gregario, la comunidad transparente y el milenarismo que inspiraban a muchas corrientes culturales e intelectuales de la época. Como lo observó Margaret Mead en Cultura y compromiso, los Estados Unidos comenzaban a vivir una crisis cultural sin precedentes. Al calor de los movimientos hedonistas de Elvis Presley, los happenings de la cultura pop o los rituales milenarios del hippismo, todos los valores de la cultura calvinista que habían constituido los cimientos de esa nación se desmoronaban. ¿Qué puede pensar una nación que surge al final de la Segunda Guerra Mundial y que vive en los años cincuenta una euforia de consumo y desarrollo si diez años después esos jóvenes nacidos en el baby boom no quieren asumir la responsabilidad que conlleva ser parte de una potencia mundial con pretensiones hegemónicas internacionales? No había quizá nadie más preparado para responderla que la mujer que había pasado su vida investigando la adolescencia en Samoa.

¿En qué vale la pena comprometerse?

La brecha generacional estaba abierta. Mientras los desarrollos tecnológicos de la red se fueron perfeccionando, el mundo comenzó vivir un proceso de transformación a nivel global. Era la sociedad postindustrial que venía. Daniel Bell lo advirtió: el capitalismo vivía su primera gran contradicción cultural. ¿Cómo conciliar el espíritu en un mundo que nos exige, por el lado de la economía, trabajo, esfuerzo, ahorro, para alcanzar nuestras metas, y por el lado de la cultura nos propone consumo, diversión, satisfacción inmediata, una felicidad que está a la vuelta de la esquina?

En los años ochenta, al calor del derrumbe del edificio moderno que había presagiado Marshal McLuhan, finaliza el ciclo productivista que se iniciara en los años ’30. Las grandes compañías, como la Chrysler, símbolos de la industria manufacturera, caen en una crisis terminal, y surgen las poderosas industrias de las tecnologías o de producción liviana. Pasamos de los trabajadores de mamelucos azules a los de cuello blanco. Las grandes potencias occidentales se lanzan a la conquista del espacio, el ciclo de la industria de las cosas termina y comienza el de la industria de los servicios, del management; las economías nacionales se abren, los estados se achican, se liberalizan los flujos financieros y los regímenes cerrados del mundo oriental comienzan a horadarse.

Cerca de la economía real, comienza a hablarse de una economía virtual. Los medios y las tecnologías de información se desarrollan vertiginosamente. Las inmensas computadoras que se veían en las series de televisión comienzan a achicarse. La primera PC hogareña se convierte en la nueva vedette del mercado acompañada por un software que hace accesible aquello que antes sólo parecía destinado a los científicos. La gran visión de Bill Gates fue intuir el negocio de la masificación de la Informática. A este proceso lo acompaña la transformación de los viejos medios. De cómo el televisor se complementa con la videocasetera, de cómo el cine se convierte en un espectáculo hogareño, de cómo se desarrollan las señales audiovisuales temáticas y cómo se desarrolla cada vez más aceleradamente un sistema global de información. La guerra del golfo en 1991 fue la gran carta de presentación de la CNN, la primera señal informativa mundial de 24 horas. La televisión por cable acompaña la tecnificación de la vida, como en el nivel de la economía significan las políticas de desregulación y privatizaciones de las comunicaciones.

A la par que la red comienza a extenderse obstinadamente, se produce una disputa por la democracia comunicacional representada en la lucha entre las compañías y los usuarios por la libertad del ciberespacio. Los movimientos por un software libre reivindican los principios libertarios que estuvieron en el origen del mundo digital, mientras las corporaciones defienden sus posiciones dominantes. Windows y la compañía Microsoft es la representación más clara de una época, al calor también de la gran burbuja financiera de las punto.com. Las empresas digitales crecen de manera exorbitante, sin todavía haber modificado el modelo mediocéntrico. Un gran productor de mensajes y millones ahora de consumidores pasivos. Sin embargo, la red progresa por otro lado. Miles de internautas se convierten en productores. Desarrollos y aplicaciones de estos usuarios avanzados crean una nueva web. La interacción comienza a dar sus frutos, a la par de que se mejoran las condiciones de navegación.

Marshall McLuhan había dicho que hablar de los contenidos de la televisión en relación con la transformación de las relaciones humanas que ese medio implicaba era irrelevante. Aquella osada tesis se comprueba cincuenta años después. De ahí que el negocio futuro de la red no será la producción masiva de contenidos, sino la producción masiva de relaciones y los buscadores que facilitarán esas aventuras. Con Google, Facebook y Wikipedia nace la nueva red, la llamada 2.0, que bautizara Tim O’Reilly a partir del concepto de arquitectura de la participación.

La filosofía individualista de Ayn Rand que inspiró a Jimbo Wales representa una de las variables de un medio que paradójicamente promueve las interacciones humanas y las estrategias asociativas, las cuales, como lo demuestra la historia de Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, no suelen llevarse bien con los negocios.

Ahora las tecnologías están ahí, y la pregunta sigue siendo la misma: ¿en qué vale la pena comprometerse? ¿Si Sarmiento en el siglo XIX trajo a Mary O’Graham, maestra norteamericana nacida en Saint Louis, Missouri, para fundar la educación pública argentina, qué no hubiera hecho en este siglo? Si el gran pedagogo brasileño, Paulo Freire, dijo alguna vez que la alfabetización es la continuidad de la lectura del mundo, ¿cómo vamos a leer el mundo hoy sin las herramientas de las tecnologías de información y comunicación? Pequeños desafíos para todos nosotros.

Por Luciano Sanguinetti
Docente e investigador. Ex decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social UNLP.
En Página 12, 17 de Noviembre de 2010

martes, 2 de noviembre de 2010

Aseguran que el abuso de alcohol es peor que el de las drogas ilícitas


El alcohol es la droga más peligrosa y por un margen considerable. Deja atrás a la heroína y al crack, según un estudio publicado en la revista científica The Lancet. Mucho más atrás aún, queda la cocaína.

El estudio fue dirigido por David Nutt, un ex asesor de drogas del gobierno británico y colegas de un Comité Científico Independiente sobre Drogas. Sostiene que si las drogas se clasificaran sobre la base del daño real que causan, el alcohol ocuparía el primer puesto.

El trabajo analiza nueve categorías de daño que las drogas pueden causar al individuo y siete tipos de daños que pueden provocar a terceros. El porcentaje máximo de daño fue de 100 y el mínimo de 0. El puntaje final surge de la combinación de todas las variables.

Las nueve categorías de daño al individuo fueron: mortalidad a causa directa del consumo, mortalidad derivada del consumo, daño directo a causa del consumo, daño derivado del consumo, dependencia, discapacidad mental a causa del consumo, pérdida de capacidades de la percepción, daño a las relaciones personales y lesiones.

Las siete categorías de perjuicios a los demás fueron: crimen, conflicto familiar, daño al entorno cercano, daño al conjunto de la sociedad, costo económico y deterioro de la cohesión comunitaria.

En total, el alcohol tuvo un porcentaje de 72 –en contraste con un 55 para la heroína, 54 para el crack y de casi el triple comparado con con la cocaína (27)–. Se concluyó que la heroína, el crack y la metanfetamina son las drogas más peligrosas para el usuario individual . En cambio, al contemplar también la variable social, las más dañinas son el alcohol, la heroína y el crack, en ese orden (ver “La lista...” al pie de página).

“Nuestros hallazgos confirman trabajos anteriores realizados en el Reino Unido y Holanda, que corroboran que los actuales sistemas de clasificación de drogas tienen poca relación con las pruebas sobre daños. Concuerdan también con conclusiones de informes previos de especialistas, que estiman que tomar como blanco de forma enérgica el daño que causa el alcohol es una estrategia de salud pública válida y necesaria” escribieron los autores del estudio.

Nutt dijo a Lancet que un nuevo sistema de clasificación “dependerá de qué tipo de daños “a uno o a otros uno intenta reducir. Pero si uno considera el daño total, el alcohol, la heroína y el crack son entonces claramente más dañinos que todas las demás drogas. Por ello es que tal vez las drogas con un porcentaje de 40 o más podrían ser Clase A, entre 20 y 30 Clase B; entre 10 y 19 Clase C y entre o y 10 Clase D”. Esto haría que el tabaco fuera considerado una droga Clase B al lado de la cocaína. La marihuana sería también Clase B, en lugar de C. Y el éxtasis y el LSD terminarían en la categoría más baja, la D.

Esto, más allá del aporte científico, es también un desafío para el gobierno británico para que se ocupe del delicado tema del daño relativo que causan las drogas legales e ilegales. De hecho, Nutt había sido despedido el año pasado por cuestionar el rechazo de los ministros a seguir las recomendaciones del Consejo Asesor sobre Abuso de Drogas (organismo oficial) que él presidía.

El nuevo estudio actualiza uno realizado por Nutt en 2007, que desató un debate por sugerir que el alcohol y el tabaco –disponibles y legales– eran más peligrosos que la marihuana y el LSD. En ese informe, el alcohol ocupaba el quinto lugar en peligrosidad. Y allí se pedía una reestructuración del sistema de clasificación de las drogas, pero los críticos cuestionaron los criterios utilizados para hacer la categorización.

La lista de las peores sustancias

1- Alcohol (72).
2- Heroína (55).
3- Crack (54).
4- Metanfetamina (33).
5- Cocaína (27).
6- Tabaco (26).
7- Anfetaminas (23).
8- Cannabis (20).
9- Acido gama- hidroxibutírico (18).
10- Benzodiazepinas (15).
11- Quetamina (15).
12- Metadona (14).
13- Mefedrona (13).
14- Butano (10).
15- Khat (9).
16- Extasis (9).
17- Esteroides (9).
18- LSD (7).
19- Buprenorfina (6).
20- Setas (5).

76 %. Es la prevalencia de consumo de alcohol en la población de entre 16 y 65 años, según cifras del INDEC.

Traducción Silvia Simonetti, The Guardian.
En Diario clarín, 2 de Noviembre de 2010

sábado, 23 de octubre de 2010

Afrodescendientes y el censo 2010


El próximo 27 de octubre se realizará, por primera vez durante el Censo Nacional de Población una pregunta referida a la población afrodescendiente habitante en nuestro país. Los datos obtenidos permitirán no sólo saber cuántos afrodescendientes viven en Argentina, sino también brindar los datos necesarios para poner en valor una parte más de la diversidad de nuestra cultura e historia que muchas veces se ha visto negada o silenciada.

El INADI considera que la inclusión de la problemática afrodescendiente en el Censo 2010 es un paso importante hacia el reconocimiento del aporte que dicha cultura e historia ha brindado a nuestro país, además de incorporar los datos necesarios para visibilizar una parte nuestra población.

Desde el Instituto consideramos fundamental que el Censo 2010 incluya esta problemática dentro del cuestionario, ya que el reconocimiento y la valoración de las diversidades enriquecen cultural, política y económicamente a un país y sus habitantes.

Según una prueba piloto de autopercepción coordinada por el Indec y varias organizaciones afroargentinas realizada en 2005, se estima que hay en el país una minoría negra calculada en 2 millones de personas.

Por eso, entendemos que la participación de todos/as los ciudadanos/as que tienen antepasados de origen afrodescendiente o africano es de suma importancia, dado que participar y responder esta pregunta es imprescindible para que, sin exclusión alguna, todos/as seamos protagonistas de nuestro presente y construyamos nuestro futuro en una Argentina sin discriminación y con respeto por las diversidades.

En la Argentina, el Censo se lleva a cabo cada diez años y tiene como objetivo conocer las principales características habitacionales de los hogares, datos demográficos, económicos y sociales de todas las personas que habitan en ella. Estos datos estadísticos sirven para implementar políticas sociales que den cuenta de todas las demandas y tradiciones sociales.

En el marco del censo y el proyecto de “Sensibilización para la inclusión de la variable afro” del INADI se puede acceder al siguiente link.

Fuente: INADI

jueves, 21 de octubre de 2010

Con el modelo de Youtube lanzan un sitio para estudiar


Mientras Lady Gaga y Justin Bieber se pelean por ser el primer artista en llegar a los mil millones de reproducciones de sus videos en YouTube, existe otra realidad más modesta pero muy edificante hecha a partir del costado menos conocido de la popular página web. En ese magma audiovisual, que acepta desde ridículos experimentos caseros hasta programas de televisión, hay “perlas educativas” útiles para cualquier interesado en matemática, arquitectura, biología u otras materias. Pero como descubrir esas agujas en el pajar no es tarea sencilla, a alguien se le ocurrió armar un sitio paralelo.

Se llama Utubersidad –http://utubersidad.com–, y ofrece una práctica clasificación de videos académicos para todas las edades, aunque más orientado para el nivel medio y terciario. La fase beta del proyecto (de prueba) fue lanzada recientemente y la página ya tiene más de 7.000 videos.

¿Quiere tomar un curso sobre el Romanticismo? ¿Lecciones de gramática? ¿Conocer el origen del teatro y la tragedia griega? ¿O, más terrenal, le gustaría acceder a un curso de contabilidad? Si lo que busca es filosofía, podrá ver documentales sobre Nietsche, Hegel, Sartre o Marx. O si lo suyo son los números, dejar que un profesor le dé lecciones de álgebra o cálculo diferencial. También puede pedir que le enseñen idiomas, como alemán, francés, inglés, japonés o ruso. Todo por el mismo abono que le cobra su proveedor de Internet.

El sitio nació en México y ya lo consultan en toda América y España. Docentes y estudiantes argentinos figuran segundos entre los que más visitas han hecho hasta el momento. “La idea original era sólo agrupar ciertos videos disponibles en YouTube para apoyo en nuestras clases de matemáticas. Pero nos dimos cuenta de que el material estaba muy disperso. Y la búsqueda era frustrante, porque no todos los videos tienen la calidad adecuada. Así que los clasificamos y garantizamos su valor pedagógico”, explicó a Clarín Luis Fok, docente de la Universidad Autónoma de Baja California y cara visible del proyecto, gestionado por profesores de esa casa de estudios. “La posibilidad de catalogar el material y presentarlo a la comunidad académica de manera más accesible puede tener un impacto significativo en la educación”, asegura.

De hecho, el Ministerio de Educación ya lo recomendó a los docentes argentinos a través del portal Educ.ar. “Docentes y alumnos pueden encontrar en Utubersidad material interesante y de gran utilidad para realizar trabajos, ampliar conocimientos o aclarar ideas”, dice el sitio.

A la hora apreciar cómo es la distribución geográfica de los argentinos que acceden al sitio, se puede ver una mayor concentración en Capital, provincia de Buenos Aires y Santa Fe. En el resto del país las consultas son menores, según las estadísticas elaboradas por Fok y sus colaboradores.

Todos los videos, agrupados en 26 materias diferentes, están en español. Sólo algunos tienen subtítulos. Por eso el idioma no es un escollo para entender los contenidos. Sin embargo, la falta de infraestructura en muchas escuelas hace que los alumnos se pierdan la experiencia ( “Los límites...” ).

Los docentes que usan videos como herramienta de aprendizaje rescatan su valor: “Para dar clase usamos videos y animaciones porque hay temas que son muy abstractos. Y para el alumno es más fácil entender cuando lo ve de esta manera”, cuenta a Clarín Marta Cukier, profesora de biología de un colegio privado de la zona norte del conurbano. “Donde se encuentran muy buenos videos es en YouTube. Nosotros los ponemos desde la computadora, a través de un cañón de proyección. Incluso hay videos que son interactivos, y si se tiene acceso a una PC por cada alumno o cada dos, es una buena forma de ejercitación. Después, le damos el sitio al chico para que lo use en su casa cuando estudia”, agrega Cukier.

En las escuelas locales hay otra barrera, además de la infraestructura, que es la cultural. Roxana Morduchowicz, directora del programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación, explica: “Tradicionalmente la escuela jerarquizó la palabra escrita a la imagen. La escuela como institución se creó con Gutenberg para que enseñara a leer. En los 80 el video empezó a tener mayor aceptación y hoy más docentes usan videos como material de enseñanza. Pero en este sentido aún falta trabajar más”.

Utubersidad.com

En los pocos meses de prueba que lleva el sitio, el 16% de las inquietudes se las llevó matemática, el 14 % informática y el 12 % biología.

Argentina es el segundo país que más consulta el sitio, después de Colombia. Detrás vienen España, México, Perú, Chile, Estados Unidos, Venezuela, Brasil y Ecuador.

Para fin de año estiman tener un total de 10.000 videos catalogados, con lo que terminaría la fase beta para dejar el sitio oficialmente inaugurado.

El aula virtual

Lengua. Un curso completo para alumnos secundarios sobre qué son las palabras, su estructura y clasificación.

Matemática. Una clase sobre fracciones, con pizarrón y puntero. Para reforzar lo que se aprende en clase.

Historia. Una clase en forma de documental sobre la Edad Media, el feudalismo y sus estamentos.

Geografía. Un profesor explica la división del globo terraqueo en paralelos y meridianos de manera muy clara.


Por Pablo Sigal,
En diario Clarín, 18 de Octubre de 2010

jueves, 14 de octubre de 2010

Umberto Eco: “En el futuro, la educación deberá enseñar a comparar sitios Web”


Cuando se dice “Umberto Eco”, ¿de quién se habla: de un escritor, de un semiólogo? “Yo estudié filosofía. Por lo tanto me considero un filósofo, sobre todo porque considero que la semiótica es la única forma de filosofía posible en este momento – todo el resto es literatura”, se define a sí mismo, y provoca, el autor de El nombre de la Rosa y El péndulo de Foucault, nacido en Italia en 1932. Y enseguida refiere a su otra vocación, la literatura: “Yo soy un filósofo que hace filosofía de lunes a viernes y que, los fines de semana, escribe novelas… desde la edad de 48 años”.

Es un joven novelista… La editorial de Harvard va a publicar conferencias que di en Atlanta sobre la forma en que escribo. El título es Confesión de un joven escritor . Sí, me considero un joven escritor de 30 años.

En una entrevista afirmó: “Internet es el escándalo de una memoria sin filtro, donde no se distingue el error de la verdad”.

En el futuro, la educación tendrá como objetivo aprender el arte del filtro . Ya no hace falta enseñar dónde queda Katmandú o quien fue el primer rey de Francia, porque eso se encuentra en todas partes. En cambio, habría que pedirles a los estudiantes que analicen quince sitios para determinar cuál es para ellos el más confiable. Habría que enseñarles la técnica de la comparación .

En 2010, publicó “Nadie acabará con los libros”, con Jean-Claude Carrière (Lumen). Si leí bien, hay un objeto de perfección que es el libro, el libro de papel tal como lo conocemos. ¿Por qué? Es hasta el momento la manera más segura de conservar y transmitir la información. Por tres razones. En primer lugar, creo que es el más práctico para leer, aunque ahora haya jóvenes que dicen: “No, yo leo mejor en el iPad”. Después, está el amor por el objeto. Si voy a mi sótano y veo mi “Pinocho” de cuando tenía 8 años y en el que había escrito cosas, me vuelven emociones que no encuentro en un disco que contiene el texto de Pinocho. Por último, teniendo en cuenta mi edad y si hubiera existido, no podría recuperar el disco de Pinocho porque se habría desmagnetizado. Eso es un problema: las computadoras cambian tanto que no sabemos cuál es la vida útil de un disco… ¿Considera que el saber y el conocimiento siempre se difundirán a través de lo escrito, o que en cambio la cultura de la velocidad, la de Internet, terminará afectando nuestra capacidad de juicio? Creo que es necesario restablecer una cultura de monasterios, que en algún momento –yo ya me habré muerto, quizá– los que sigan leyendo tendrán que retirarse a grandes falansterios, al campo quizá, como los Amish de Pensilvania. Allí, se conserva la cultura y el resto, que flote como pueda flotar. Con 6 mil millones de habitantes en el planeta, no se puede pretender que haya 6 mil millones de intelectuales. Debemos ser un poco aristócratas desde ese punto de vista.

¿En qué cree usted hoy? ¿En la escritura, en los libros, en la cultura? En el punto de interrogación. En la investigación. Mire, los primeros, en el siglo XIX, que tomaron en serio el espiritismo no fueron los místicos sino los hombres de ciencia. Encontré a matemáticos y lógicos que de noche iban a hacerse leer las líneas de la mano. Cuanto más se desarrolla un trabajo científico, más se necesita otra cosa. Hay políticos que piden su horóscopo. Bush por ejemplo… ¿En Italia también? Actualmente, prefieren salir con chicas jovencitas.

¿Qué relaciones tiene con las traducciones de sus libros a otros idiomas, en la medida que, precisamente, usted habla esos idiomas? En lo posible, trabajo mucho con mis traductores. Pero hay que confiar. Es imposible seguir todo. Para cada libro, envío siempre a los traductores un legajo muy rico donde aclaro que una palabra o una frase determinada es “una alusión a”, que se podría decir de tal o cual manera. Por ejemplo, en La isla del día de antes (Editorial Lumen), todos los capítulos tenían el título de un libro del siglo XVII. Y esos libros existían en todas partes. Entonces les di la lista a los traductores.

Es lo que usted quería decir al escribir ese libro que se titula “Decir casi lo mismo” (Editorial Lumen). ¿Lo que importa es el “casi”? No, lo que importa es el “casi”, el “decir” y “lo mismo”. ¿Qué es lo que se traduce? ¿La superficie literaria o el sentido profundo? Un ejemplo trivial: hay un personaje imbécil que hace un juego de palabras, una ocurrencia que demuestra lo imbécil que es. El problema no es traducir ese juego de palabras literalmente, sino encontrar un juego de palabras imbécil en su propio idioma. En ese caso, lo importante no es el juego de palabras, sino el hecho de que el tipo es un imbécil.

¿Ya sintió la tentación de escribir en otro idioma que no sea el suyo? Sí, he escrito muchos ensayos en inglés. Directamente en inglés. Sucede vez más. Todos los científicos escriben en inglés.

Por Eric Fottorino - Le Monde y Clarín, 2010.
13 de Octubre de 2010

sábado, 2 de octubre de 2010

Larga adolescencia de este siglo


El término “adolescencia” designa una categoría etaria de límites imprecisos y características variables, que abarca el período de la vida que cada individuo transita entre la infancia y la edad adulta. Se trata de una construcción cultural, históricamente fechada, cuyo surgimiento se remonta a la introducción en el proceso productivo de determinadas innovaciones técnicas que, al sustituir progresivamente una parte del trabajo manual, arrojan al desempleo en primer lugar y privilegiadamente a los más jóvenes.

Su atávica estigmatización proviene seguramente de esa forzada marginación laboral, que jalona también el nacimiento contemporáneo de la delincuencia juvenil. Obligados a postergar el acceso a un trabajo remunerado y a posponer, con él, la decisión del matrimonio (que en el Medioevo sancionaba el paso a la adultez), un período de instrucción se instituye desde entonces para los “que están en situación de crecer”. La formación en instituciones educativas y la prolongación de su permanencia en el seno del grupo familiar delimitan las coordenadas donde la adolescencia irá encontrando los rasgos que la especifican como entidad dentro del rango más amplio de la juventud.

Por cierto, las diferencias etarias fueron siempre discriminadas y nominadas de manera distintiva en la historia de Occidente desde la Antigüedad. Lo que varía a lo largo de los siglos es su definición y, sobre todo, su valoración cultural. En el siglo XVIII, el individuo ocupa el centro de la escena social, de cuyo entramado se recorta como una voluntad emprendedora y económicamente activa. El adulto encarna el exponente acabado de ese ideal, y los niños quieren ser grandes como él. El siglo XIX efectiviza la retracción del grupo familiar sobre su núcleo fundamental y el niño pasa a ubicarse en el núcleo de ese núcleo. El adulto se posterga y se sacrifica en pos de ese ideal de infancia protegida, his majesty the baby, de que nos habla Freud. El siglo XX consagra la adolescencia, demonizada e idealizada al mismo tiempo, como una entidad que contagia progresivamente muchas de sus particularidades al resto de la sociedad. Ella se consolida hacia final de siglo como un nicho de mercado determinante, con pautas de consumo que marcan la moda. Un agente social privilegiado: de consumo, no de producción.

¿Y el siglo XXI? Comprobamos que la adolescencia no sólo se prolonga sino que, además, se alarga: tiende a recubrir el espacio etario de toda la sociedad, perforando los límites de sus dos extremos. Para abajo, porque los rasgos que la identifican, en su estética distintiva, se manifiestan mucho antes de la pubertad; se habla entonces de “preadolescencia”. Para arriba, porque el adolescente se presta perfectamente a encarnar ese ideal de “disfrutar la vida mientras viva”, que evidencia gobernar nuestra subjetividad. El platillo de los derechos supera holgadamente el peso de los deberes en la balanza de lo que nuestra época reconoce como responsabilidad. Lo que Lacan llamó “el niño generalizado” deviene así un modo no incauto de nombrar esa adolescentización cultural propia de nuestra peculiar modernidad.

Siendo un hecho de cultura, la adolescencia no podría aspirar a una descripción estructural de alcance universal, como sí lo hace la pubertad. Porque la adolescencia no se apoya ni se sostiene en un hecho biológico, sino que se manifiesta, esencialmente, como un conjunto de expresiones culturales. Una estética de desafío, de conformismo, de novedad, que varía con el tiempo y la geografía, se dibuja o desdibuja con la clase social. Un rayo que se ilumina y se oscurece, cada vez, con su propia luz. Expresión de su propia transitoriedad, la adolescencia está íntimamente ligada a su presente.

En Pagina 12, 15 de Julio de 2010
Por Mario Pujó, Director de la revista Psicoanálisis y el Hospital. Fragmento de la nota editorial del Nº 37, “La adolescencia hoy”.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Para instalar la memoria en las escuelas


TRES LIBROS PARA DOCENTES CON MATERIAL SOBRE EL HOLOCAUSTO, MALVINAS Y LA ULTIMA DICTADURA
El material fue editado por el Ministerio de Educación nacional y será distribuido entre docentes de escuelas secundarias de todo el país. Aborda “tres acontecimientos del siglo pasado que dejaron su huella en el presente”.


¿Hubo resistencia a la implementación de las políticas de exterminio implementadas por el régimen nazi? ¿No podían desertar los soldados antes de ser enviados a Malvinas por la dictadura de Galtieri? ¿Es posible relacionar el Holocausto con la última dictadura? Estas y otras preguntas y los textos que permiten elaborar las respuestas forman parte del trabajo presentado esta semana por el Ministerio de Educación: la Colección Educación y Memoria, integrada por los libros Pensar Malvinas, Holocausto. Preguntas, respuestas y propuestas para su enseñanza y Pensar la dictadura: terrorismo de Estado en Argentina. “Son tres acontecimientos del siglo pasado que no están cerrados, dejaron su huella en el presente y merecen ser trabajados en la escuela para que no se olviden”, dijo a Página/12 Mara Brawer, subsecretaria de Equidad y Calidad Educativa y responsable de la colección.

El material está destinado a docentes de escuelas medias de todo el país y viene a llenar un hueco documental y teórico para trabajar en las aulas temas de importancia fundamental. “Muchos docentes están muy comprometidos con estos temas pero muchas veces no saben cómo hablarles del horror a sus alumnos”, comentó Brawer.

El fragmento de una carta de Mordejai Anielewicz, uno de los líderes de la rebelión del gueto de Varsovia, en abril de 1949, contribuye a responder una de las preguntas enunciadas al comienzo de esta nota. “Varias compañías nuestras atacaron a los alemanes que huían”, relata, en una descripción del combate que duró alrededor de un mes. Aunque luego admite que en las condiciones en que viven “solo una minoría podrá resistir. El resto morirá tarde o temprano”.

“El Holocausto es la primera acción sistemática de un Estado en pos de un genocidio”, evalúa Brawer para explicar por qué se eligió ese tema como eje de uno de los materiales editados. “Buscamos que los textos no sólo contribuyan a saber lo que pasó, sino cómo y por qué pasó”, agregó la funcionaria. Con ese objetivo, los trabajos tienen no sólo material informativo, sino documentos y testimonios, así como propuestas y sugerencias de ejercicios para trabajar con los estudiantes.

El texto que invita a Pensar Malvinas, en tanto, comienza con un relato sobre la guerra de 1982 y el contexto en que se dio, recoge testimonios y relatos de ex combatientes, conscriptos y también oficiales, como el del comandante del Crucero General Belgrano. Recorre luego la historia previa de las islas, incluyendo la figura mítica del gaucho Antonio Rivero, que encabezó una rebelión en 1833, y la expedición del grupo de jóvenes peronistas y nacionalistas de 1966, el llamado Operativo Cóndor. El material se detiene a analizar el tratamiento que los medios de comunicación le dieron al conflicto y la literatura inspirada tanto en los combates como en sus secuelas en quienes participaron del conflicto.

“En uno de los talleres previos a la redacción de estos materiales, uno de los chicos preguntó por qué los jóvenes conscriptos que habían sido convocados para participar en la guerra no desertaron”, recordó Brawer en diálogo con este diario. “Desde la perspectiva actual, es difícil comprender que eso era imposible en el contexto de la dictadura”, agrega.

Esos talleres previos, realizados con estudiantes y docentes en distintas provincias, contribuyeron a elaborar las preguntas y las respuestas que conforman los textos. El material incluye propuestas para trabajar en el aula: consignas para discutir, realizar nuevas investigaciones o producir nuevos textos.

En el texto para Pensar la dictadura se encuentran materiales a los que docentes y estudiantes no podrían acceder sin realizar un riguroso trabajo de investigación. La primera solicitada publicada por las madres y esposas de desaparecidos, en octubre de 1977; la lista de canciones y libros censurados por el régimen; las postales que la revista Para Ti incluía en sus ediciones para que sus lectores envíen al exterior como canallesca desmentida de las denuncias de violaciones de derechos humanos, se reúnen en el mismo tomo con la anécdota relatada por el periodista Juan José Panno, que da cuenta de la represión a los hinchas de Nueva Chicago, cuando cantaron la marcha peronista después de festejar un gol de su equipo.

Otro documento relevante es el fragmento del diálogo entre el periodista y empresario Jacobo Timerman y su torturador, el general Ramón Camps, que contribuye a responder la pregunta sobre la vinculación entre Holocausto y dictadura: “Si exterminamos a todos habrá miedo por varias generaciones”, se definió el represor. “Es lo que intentó Hitler –le respondió su prisionero–. Y, sin embargo, quedaron en algún lugar, en alguna memoria, registrados sus nombres, sus imágenes, sus ideas.” “Hitler perdió la guerra. Nosotros ganaremos”, replicó Camps.

Para Brawer, la discusión es importante porque “algunas ideas autoritarias vigentes durante la dictadura siguen presentes”. Para ilustrar, mencionó lo ocurrido el mismo día de la presentación: “Un contingente escolar no vino porque el supervisor entendió que era peligroso venir al ministerio, pues ese día había una manifestación estudiantil”. Los tres tomos fueron presentados el jueves por el ministro Alberto Sileoni, con la presencia del juez federal Daniel Rafecas.

Brawer explicó que con el material editado “intentamos que el pasado genere preguntas sobre el presente con la idea de formar ciudadanos críticos en las escuelas”. Como síntesis, recordó la frase del filósofo alemán Theodor W. Adorno: “La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas en la educación”.

Por Eduardo Videla
En página 12, 25 de Septiembre de 2010