domingo, 20 de febrero de 2011

¿Padre del aula o un ideólogo antinacional?


A 200 años de su nacimiento la falta de homenajes de relevancia actualiza la controversia sobre su legado y el proyecto de país que defendía. Intelectuales e historiadores opinan con pasión.

Es cierto. Parece que desde el año pasado estamos acostumbrados a la celebración. Acostumbrados al homenaje, insaciables, pedimos más. Es que los grandes festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo dejaron en todos un gustito placentero que provoca el deseo de repetición ante cada acontecimiento ocurrido hace doscientos años. Entonces la revisión del calendario se convierte en una costumbre que responde a la pregunta: “¿Qué conmemoramos este mes?”. Febrero, además de muy corto, tiene entre sus virtudes haber sido el mes que Domingo Faustino Sarmiento eligió para nacer.

“Bien, sale homenaje, entonces”, podría pensar cualquier incauto. Pero no. Es decir, están programados eventos institucionales –como la emisión de una moneda con su efigie o la edición de sus obras por la Biblioteca del Congreso–, pero no está planificado ningún acto de gran relevancia. Es más, los festejos en San Juan, provincia natal de Sarmiento, tampoco estaban completamente organizados, según El Diario de Cuyo. “Todavía no está definida cómo será la agenda de actos oficiales que se llevará a cabo en la provincia –señaló el diario–. Según el presidente de la comisión que se conformó para organizar las actividades, Eduardo Bustelo, el retraso se debe a que la mayoría de los integrantes de la Comisión de Homenajes del Bicentenario ‘estuvieron de vacaciones’”. El mismo diario publicó que se había decidido invitar al eventual acto, del que participarían los abanderados de todas las escuelas de la provincia, a sus pares de las escuelas chilenas fundadas por Sarmiento. Sin embargo, sería una misión imposible, ya que esos establecimientos hace mucho tiempo dejaron de existir.

Más allá de los homenajes concretos que se realizarán, queda la duda sobre las razones de la falta de uno de envergadura. Es que la figura de Sarmiento fue siempre, incluso mientras vivía, controversial. Una controversia que se extiende hasta nuestros días, en los que sus protagonistas no se deciden por definirlo como el genial padre del aula o como un cipayo ideólogo antinacional.

“Sarmiento es un personaje de intensos claroscuros –explica el escritor e historiador Pacho O’Donnell–. Como siempre se han privilegiado y difundido sus aspectos más positivos, por ejemplo, los referidos a la concepción de la educación como necesidad civilizatoria, quizás sea la oportunidad de hablar de los aspectos menos loables. En ese sentido el revisionismo histórico siempre ha tenido una posición crítica hacia las posturas de Domingo Faustino Sarmiento. Fue el portavoz de los vencedores de las guerras civiles, el representante de los unitarios devenidos y rebautizados liberales, pero liberales a la argentina, es decir, autoritarios”. O’Donell, que hace poco publicó La gran epopeya, sobre la batalla de Vuelta de Obligado, continúa exponiendo su visión: “Definió muy bien el proyecto de organización nacional elitista, porteñista, antipopular y extranjerizante cuando propuso el dilema ‘Civilización o Barbarie’. ‘Civilización’ era su grupo y ‘barbarie’ todo lo demás: los federales, las provincias, los sectores populares, las tradiciones cristianas y criollas, todo aquello contra lo que habían guerreado. El proyecto del que fue vocero, ideólogo y ejecutor, fue derrotado. Este país es absolutamente unitario y centralista, se denigra lo nacional en beneficio de lo extranjero, ser provinciano es un demérito y siempre hubo élites sociales pendientes de los intereses imperiales del momento. Muy groseramente podría decirse que si a alguien le gusta ese modelo, alabará a Sarmiento sin dudar. Si le gusta un mapa federal, donde se tengan en cuenta los intereses populares y lo nacional, seguramente se lo objetará en algún punto”.

La historiadora Lucía Gálvez es taxativa: “Era un genio. Con contradicciones, pero un genio. Tenía un proyecto para el país que planteaba la construcción de la civilización sobre una acción educativa y que fomentara la inmigración. Defendió los derechos de la mujer como un adelantado para su época y llegó a decir que la civilización se detiene a la puerta de las naciones donde no se respeta a las mujeres. Le interesaba todo al punto que aprendió idiomas de manera autodidacta y analizó la gimnasia y el deporte para incluirlos en su proyecto de país. Fue, además, un gran escritor: Unamuno dijo que fue el mayor escritor de habla hispana del siglo XIX. Eso no quita que tuviera defectos, pero sus exabruptos siempre fueron pronunciados al calor de una pelea.”

Daniel Molina, director del Área de Letras y Cultura Web del Centro Cultural Rojas (UBA) también es un apasionado defensor del prócer: “Sarmiento quizás sea el estadista más grande que dio la Argentina. Fue quien mejor imaginó al país y el que más aportó a que la Argentina sea una nación interesante. Sin Sarmiento, este país no existiría. Entendió una utopía maravillosa, que es la educación pública, masiva, laica y en manos del Estado, cuestiones que destruyó la dictadura y fulminó el menemismo. Su acción logró terminar con el analfabetismo en una generación; impulsó una verdadera revolución cultural, sin semejanza a ninguna ley parlamentaria del montón. Se peleó con la Iglesia a muerte, al punto que Roca tuvo que echar al embajador del Vaticano y se rompieron las relaciones diplomáticas. Si se lo analiza con las ideas del siglo XIX, porque no se puede juzgar con los valores del siglo XXI, se puede afirmar que luchó por un país moderno y fue un apasionado que muchas veces se equivocó, pero cuyo objetivo era inventarle una nación al desierto, como dijo Tulio Halperin Donghi”.

Para Hernán Brienza, que acaba de publicar Valientes, sobre héroes marginales del siglo XIX, “Sarmiento es una figura contradictoria, ambigua. La frase ‘Civilización o barbarie’ desató en la cultura argentina un efecto malinchista (N. de R.: en referencia a Malinche, la india azteca que entregó su pueblo al conquistador Hernán Cortés), incluso más que su propia obra, porque si se leen Facundo o Argirópolis se nota un profundo cariño y devoción por el país. Sin embargo, esa dicotomía produjo las peores tragedias del pensamiento nacional: creer que hay un desvalor en lo autóctono y criollo y, por el contrario, ejercer una devoción infinita hacia lo extranjero. Sarmiento prefería lo europeo y lo norteamericano. Pensó que el desarrollo implicaba una copia de lo extranjero y vio la cuestión de la verdad en lo ajeno y no en lo propio. Eso puede convertir a la Argentina en cosmopolita, pero también ejerce una desconscientización sobre los propios valores, del propio poder, en el sentido nietzscheano de voluntad o poderío de una nación. Sarmiento mostró un profundo desprecio por el gauchaje y por lo indio. Dijo cosas terribles sobre los gauchos, los irlandeses, los judíos, de los que señaló que no tenían otro interés que el dinero. Si bien él es hijo de los prejuicios de su tiempo, también actúa como el gran prejuicioso, que contrata la racionalidad y el laicismo que también supo exhibir”.

El historiador José Vazeilles, titular de una cátedra de Historia Social General en la UBA, afirma que “Sarmiento fue el hombre más ambiguo de su época. Contribuyó a la conformación de una ideología oligárquica a través de un platonismo moderno que idealizaba la civilización occidental y condenaba, sin realismo histórico, a los sectores populares de la Argentina. Por otro lado, fue propulsor de un posible desarrollo agrario basado en la pequeña propiedad que no le dejaron desarrollar, salvo en la zona de Chivilcoy, donde realizó una experiencia inédita en ese momento. En medio de personajes más nítidos, como Mitre, que era puramente oligárquico y bastante estúpido, Sarmiento se destaca por esa ambigüedad. Además de sus posturas sobre la educación, impulsó intervenciones y modernizaciones como la creación de hospitales. Incluso impulsó la creación del Colegio Militar, aunque en la práctica haya tenido resultados ambiguos. Sin embargo, creo que las viejas disputas historiográficas que comenzaron en el siglo XIX entre mitristas y rosistas, y que luego se trasladaron al debate sobre Perón, quedaron atrás y no deberían ser relevantes para la realización de homenajes”.

El historiador nacionalista Federico Gastón Addisi acuerda con la no conmemoración de su natalicio y lo atribuye al giro gubernamental hacia la reivindicación de Rosas o de la Batalla de la Vuelta de Obligado. “Sarmiento es parte de la antinomia federales y unitarios que dividió al país y sigue vigente. Los unitarios expresan el proyecto liberal y europeo y Sarmiento, junto a Rivadavia y Mitre, fue uno de los máximos expositores de esas ideas. El federalismo se propuso construir una patria con desarrollo autónomo, en cambio el liberal sólo lo plantea como un mero productor de materias primas. Sarmiento llevó adelante una guerra contra el interior y hasta fue el autor ideológico del asesinato del Chacho Peñaloza. Cuando viajó a los Estados Unidos trajo el modelo de educación norteamericano y sugería poblar el país con ciudadanos anglosajones. Por eso dijo que mientras existieran el gaucho y el chiripá nunca se impondría su ideología, ya que ese modelo anglosajón chocaba con las raigambres latinoamericanas de raíz hispana que se manifiestan en lo profundo de la nación. Desde la defensa de la soberanía, Sarmiento representa todo lo que un patriota considera deleznable”.

El especialista en educación Gustavo Bombini, profesor de Letras en la UBA y la UNSAM y autor de El gran Sarmiento, discrepa: “Trabajo en el ministerio de Educación y considero que es el primer creador de políticas de lectura de la Argentina. Fue el gran impulsor de la alfabetización y la inclusión, aunque el matiz ideológico de su época le impedía ver la inclusión más allá de los límites que esos años marcaban. Sentó las bases del sistema educativo, de las bibliotecas primarias y populares, todos hechos homenajeables. También se puede afirmar que, junto a José Hernández, fue el mejor escritor del siglo XIX y el creador del gran ensayo con Facundo. Después están sus dichos controversiales, como su hostilidad hacia el gaucho. Sin embargo, Sarmiento, pese a pertenecer a un grupo hegemónico, supo brindarle a sus recorridos personales intervenciones que lo distinguían. Incluso en el propio centro, se ubicaba en los márgenes. No hay que olvidar que lo apodaron ¿El Loco’ por su audacia”.

Doscientos años no es nada, dice el tango, y tal vez por eso Sarmiento no tenga los homenajes que quizá merezca. Porque, aunque controvertido, es un personaje que conduce a la pasión y al debate sobre qué modelo de nación nos merecemos. Una discusión que continúa. Ya había dicho Borges que, si se hubiera elegido a Facundo en lugar de Martín Fierro como texto nacional, diferente hubiera sido nuestra historia.

Por Diego Rojas
En Revista Veintitrés

viernes, 18 de febrero de 2011

Conferencia en VII Congreso de Educación

Conferencias participativas - Lic. Silvia Macri y Lic. Pablo Iglesias
Mentes a la obra: un reto al destino de la Educación


Buenos Aires (16-02-2011) - A través de un trabajo de investigación realizado por docentes y directivos del colegio “Nuevos Aires” se intenta abordar los desafíos y carencias que presenta la gestión educativa actual, para luego instrumentar los cambios necesarios para que la escuela sea el verdadero pasaporte de una exitosa inserción laboral y/o universitaria.



Silvia Macri y Pablo Iglesias presentaron en el VII Congreso de Educación que se desarrolla en Pilar una experiencia práctica, investigada y pensada en una escuela en particular pero aplicable a otras escuelas, partiendo de un diagnóstico previo.

El programa consta de 3 fases: La primera de ellas es investigativa, la segunda consiste en revisión de planes, metodologías y contenidos con una primer puesta en práctica, la última se basa en una segunda puesta en práctica y evaluación general.

El sistema educativo argentino tiene muchas carencias, la única manera de afrontarlas es mediante una renovación de abajo hacia arriba, cuyo nivel inicial es el docente.

Mediante esta experiencia se ha logrado un cambio tanto en el alumnado como en los docentes, los cuales han ampliado y modificado sus programas. Los chicos han obtenido mayor autonomía, mejores prácticas de razonamiento, compromiso, desarrollo individual lo cual tiene por resultado una posición más activa del alumno es su aprendizaje.

Se necesita humildad y autocrítica para mejorar la educación actual, la cual es muy deficiente, para lograr una plena inserción del egresado en el mundo laboral o universitario.

La integración en la sociedad del conocimiento sólo se logrará mediante la toma de conciencia y de otorgarle al alumno las herramientas necesarias para superar los obstáculos y desafíos.
Según los licenciados si no reaccionamos nos quedaremos últimos en el sistema, sin posibilidades de avanzar.

“Estamos en enfermedad terminal y queremos solucionarlo con una aspirina”, afirmó la licenciada Silvia Macri, evidenciando el estado crítico de nuestra educación.

lunes, 10 de enero de 2011

La Educación como violencia simbólica


El presente trabajo tiene como objetivo realizar una síntesis de los principales aportes de la teoría de la reproducción de Bourdieu- Passeron, que son de gran utilidad para el trabajo docente

Ubicamos está teoría dentro de la sociología del conflicto.
La sociología del conflicto se basa en las desigualdades sociales, en donde una categoría de personas ejercen su dominación sobre otras.
Para esta sociología las estructuras sociales no hacen que las sociedades funcionen como un todo orgánico, sino por el contrario lo que hacen es una perpetuar una distribución desigual de los recursos económicos y políticos entre la población. Un investigador que trabajase desde la sociología del conflicto estudiaría cuantas personas procedentes de minorías étnicas o de familias con pocos recursos han llegado a la universidad

En 1970, los autores, publican la obra "La Reproducción", la cual recoge los resultados de una investigación de estudiantes de Letras de la Universidad de París ,donde reflejan la influencia del origen social del alumnado en el rendimiento académico. Los principales obstáculos que encuentran los estudiantes de clase baja, en su trayectoria escolar, son más de tipo cultural que económico. Los contenidos y prácticas educativas, no son neutros, sino el resultado de la dominación de unas clases sobre las otras que se expresa a través de la imposición cultural.

El habitus como mediación entre la teoría y la práctica.

Habitus "sistemas de disposiciones duraderas :estructuras estructurantes predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes "

Analizando lo anteriormente expuesto, el habitus, es un sistema de disposiciones, una manera de ser, un estado habitual del cuerpo, una predisposición, una inclinación.
Actúa como una estructura, que se manifiesta en la forma de actuar del individuo, la forma de interactuar con el otro.

En la conformación del mismo, juega un papel fundamental la familia, mediante la acción socializadora, es a través del proceso de socialización que el individuo realiza una reabsorción del mundo objetivo en el interior de la conciencia, de tal modo, que las estructuras de ese mundo objetivado determinan las estructuras subjetivas de ésta.

El habitus entendido como un sistema de disposiciones duraderas y transferibles, al integrar todas las experiencias pasadas, funciona como matriz de percepciones y acciones futuras.
El habitus está en la unión del pasado y del futuro que genera :

" Asegura la presencia activa de experiencias pasadas, que, depositadas en cada organismo bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamiento y de acción, tiende de manera más segura que todas las reglas formales y todas las normas explícitas, a garantizar la conformidad de las prácticas y su constancia a través del tiempo" (Bourdieu, 1980) (1)

Habitus de clase

" Sistema de disposiciones (parcialmente) común a todos los productos de la misma estructura"

Todos aquellos elementos que son comunes a una clase o grupo, es el resultado de condicionamientos estructurales idénticos a que se han sometido lo individuos que constituyen un ente colectivo común.
La clase social no es definida solamente por el lugar que ocupan los individuos en las relaciones de producción, sino también lo que Bourdieu denomina " casualidad estructural de una red de factores" , es decir, otros indicadores tales como profesión, ingresos, nivel de instrucción, costumbres, modos de vida, estilos de vida.
Las clases sociales se diferencian por estilos de vida distintos y distintivos, que viven de forma diferente los individuos de una clase social u otra.

El trabajo pedagógico debe contribuir a la integración de grupos y clases sociales, tratando de conformar un habitus común legitimado por la sociedad.
Está pedagogía de la familiarización es tan importante, que cuando se dice que alguien es "bien educado o mal educadoª, significa que posee las maneras y los estilos adecuados para una sociedad, o legitimado por la clase social que tiene el poder.
Es preciso tener en cuenta, en el trabajo pedagógico, la distancia existente entre el habitus que se pretende inculcar y el habitus adquirido por herencia familiar.

La educación como violencia simbólica

La cultura se adquiere por educación familiar y por trabajo pedagógico. El trabajo pedagógico escolar tendrá una productividad diferencial en los educandos según la clase social de origen.
Cuando existe una distancia cultural considerable entre el habitus de entrada del alumno (habitus natural ) y los contenidos curriculares que se quieren inculcar, la relación pedagógica, si quiere ser eficaz debe imponerse arbitrariamente, para vencer la resistencia que opone el habitus natural.
Está cultura, que es relativa y arbitraria, logra imponerse como cultura legítima y universal.
La arbitrariedad cultural para presentarse como universal necesita la fuerza que proporciona la violencia simbólica.

"Toda acción pedagógica es objetivamente una violencia simbólica en tanto que imposición, por un poder arbitrario, de una arbitrariedad cultural (Bourdieu-Passeron, 1977)
Todo poder de violencia simbólica, o sea, todo poder que logra imponer significaciones e imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza en que se funda su propia fuerza, añade su fuerza propia, es decir, propiamente simbólica, a esas relaciones de fuerza (Bourdieu-Passeron,1977) (2)
De lo expuesto anteriormente se desprende que la imposición cultural se realiza sutilmente, el dominado no la percibe así, sino como una cultura objetiva que debe esforzarse para lograrla.
El trabajo del docente está legitimado para realizarlo de esa forma, el docente transmite los contenidos curriculares impuestos por la clase dominante, como algo normal, disimulando la fuerza de esa imposición. Como consecuencia de esto la acción pedagógica garantiza la interiorización del fracaso escolar del individuo como fracaso estrictamente personal.
El sistema educativo, dispone de cierto grado de autonomía, para cumplir con la función última para lo cual fue creado la reproducción social.
Es decir, que el sistema educativo cumple no sólo con la función de inculcación de un arbitrario cultural sino también el de reproducción social.

Mientras que antes la escuela se analizaba como una institución natural que contribuía a la reproducción de los saberes y como eje de movilidad social, la sociología crítica de la educación, la redefine como un instrumento de reproducción de las relaciones de poder y como reproducción social y cultural.

La educación, del alumno de la clase dominada, pasa a ser una deculturación, no se valora ni se tiene en cuenta su bagaje cultural adquirido en su familia y en su clase social, para el alumno de la clase dominante, la educación es una reeducación, porque el trabajo del docente es una continuidad de lo aprendido por la herencia familiar.

..." el sistema escolar actúa como un algoritmo de clasificación objetivado, distribuye a los individuos que le son propuestos en clase tan homogéneas como sea posible y tan diferentes entre sí como sea posible desde el punto de vista de ciertos criterios determinantes. de este modo, contribuye a reproducir y a legitimar el conjunto de las diferencias que constituyen, a cada momento, la estructura social, contrarrestando la tendencia ala entropía niveladora que implicaría una real independencia estadística de las posiciones en el espacio escolar frente a las posiciones en el espacio social " (3)

Bourdieu y Passeron cierran de este modo el círculo de la reproducción cultural y de su relación con la reproducción social, no dejando espacio para la lucha y el cambio educativo que apunte a la transformación del individuo.
En síntesis

No podemos dejar de reconocer el valor de sus investigaciones educativas y de su teoría, para guiar nuestra práctica docente y tratar de no ejercer la violencia simbólica en ella, por eso es necesario reflexionar diariamente, desde una óptica crítica, sobre nuestro quehacer educativo.
Centrar nuestra tarea en el reconocimiento de la diversidad sociocultural de la que provienen nuestros alumnos, trabajar desde esa realidad para acercarlo al conocimiento.
El desafío al que se encuentran enfrentadas todas las instituciones educativas es que sólo pueden trabajar sobre la base de lo que cada individuo trae consigo como capital cultural que es parte de su identidad cultural.
1 Extraído de La escuela va a examen Anne Van Haecht. Editorial Biblos 1999

2 Xavier Bonal Sociología de la Educación Editorial Paidós

3 La escuela va a examen Anne Van Haecht Editorial paidós 1999

Fuente: Autor(es): Prof. Silvia Cedrés Lacava

LA EDUCACIÓN COMO VIOLENCIA SIMBÓLICA. BOURDIEU -PASSERON
ALGUNOS DE SUS APORTES PARA EL TRABAJO DOCENTE

SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN IFD SAN JOSÉ

PROFESORA SILVIA CEDRES LACAVA - 2006

sábado, 18 de diciembre de 2010

Un pacto educativo



Otra reflexión de los resultados del informe PISA sobre calidad educativa...

"Los resultados de PISA 2009 arrojan luz sobre dos cuestiones. Por un lado nos muestran una foto de la situación educacional del país muy preocupante. La calidad de nuestro sistema está muy por debajo de los estándares mínimos aceptables. Por el otro, nos muestran una película que pareciera iniciar un cambio de dirección: la caída en los puntajes que obtuvo el país entre 2001 y 2006 se frenó y los datos muestran una muy leve mejora. Podría tratarse de una luz de esperanza en el camino (aunque como tendencia recién podrá confirmarse con los datos del 2012).

Más que buscar culpables y lamentarnos por la situación, es necesario diseñar estrategias apropiadas para revertirla. Un primer paso necesario es establecer metas consensuadas, medibles, comunicables y con plazos de cumplimiento. Esto implica retomar la idea de un pacto educativo que permita convertir a la educación en política de estado y alinear los intereses provinciales en pos de un objetivo común. Este pacto debería tener como base las metas educativas 2021 propuestas por la Organización de Estados Iberoamericanos. El segundo paso es establecer prioridades como: jornada completa, universalización de la oferta de salas de 4 y 5, reforma curricular de la escuela secundaria, conectividad, equipamiento de las escuelas con recursos didácticos suficientes e informatización de la gestión escolar. Iniciar este camino es imprescindible para mejorar y evitar la peor de las pesadillas: que un futuro gobierno decida no entrar en la evaluación PISA y nos deje sin diagnóstico pero con la enfermedad."


09/12/10 - En Diario Clarín
Por SILVINA GVIRTZ INVESTIGADORA EN EDUCACION DEL CONICET

jueves, 9 de diciembre de 2010

Resultados...

El sistema educativo de la Argentina mejoró 24 puntos en comprensión lectora –alcanzó 398 puntos– en las pruebas del año pasado del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) sobre logros de aprendizaje para estudiantes de 15 años de escuelas estatales y privadas, en ámbitos urbanos y rurales. “Argentina mejoró respecto de la prueba 2006. Los resultados indican que hemos aumentado 24 puntos en comprensión lectora, 10 en ciencias y otras 7 en matemáticas”, aseguró Alberto Sileoni, ministro de Educación.

El programa de la Organización para la Cooperación y el De-sarrollo Económico (OCDE) evalúa cada tres años en lectura, matemática y ciencia las competencias que los estudiantes ponen en juego al resolver situaciones problemáticas. La Argentina se posicionó mejor que en 2006: en matemática con 388 puntos y en ciencias con 401. “Hemos mejorado, al igual que el resto de América latina, y junto a Colombia somos los países que más han crecido en la región”, sostuvo Sileoni. A pesar de la mejora, alcanzó el lugar 58º del grupo de 65 países, detrás de Chile y Brasil. El ministro advirtió que la prueba no atiende variables de sobreedad o primarización de la secundaria. “Si tomáramos los resultados de los chicos que cursan el primero de los grupos, o sea la secundaria tradicional, estaríamos en el lugar 46º o 47º”, aclaró.

Los resultados de lectura se dividen en niveles que van desde “debajo del 1” hasta el 6. El 66 por ciento de los chicos está en el 1 y 2, que involucra reflexión, interpretación, acceso y uso de la información. Además, los cuadros demuestran que un 11 por ciento está debajo del nivel 1, cuando en 2006 se registraba un 36. En todos los niveles, además, hubo mejores rendimientos respecto de la edición anterior.

En matemática se logró 7 puntos más que en 2009 y superó los puntajes de Brasil y Colombia, pero no alcanzó los 427 de Uruguay. Y en ciencia obtuvo 401, 9 puntos arriba que la edición anterior. “Los resultados muestran una mejora que nos permiten pensar que algunas medidas que hemos implementado van tomando consistencia”, dijo Sileoni, en referencia a la “nueva secundaria” y la construcción de escuelas, en un sistema educativo que recuperó 150.000 alumnos entre 2006 y 2009.

La tabla está liderada por China, con 556 puntos sobre 1000, arriba de Australia (515), Japón (520) –hasta ahora ningún país superó los 600 puntos–. Sileoni dijo que no están satisfechos con el rendimiento general, pero sí con el de los estudiantes de 15 años “que cursan la secundaria regular (en año 10 u 11 de escolaridad) y se ubicaron con 439 puntos al igual que Bulgaria, Chile e Israel”.

“Decimos que hay supuestos que deberían ser vistos”, aclaró Eduardo Aragundi, subsecretario de Planeamiento. “Todos los ministros de Sudamérica coincidimos en que el sistema de evaluación de PISA, diseñado por la OCDE –dijo Sileoni–, debe tener características regionales.” El legislador Franciso “Tito” Nenna (EPV) cuestionó los parámetros del estudio: “Para Pisa, la educación es un servicio y los estudiantes son receptáculos vacíos a llenar de contenidos”.

Informe: Soledad Arréguez Manozzo
En página 12, 8 de Diciembre de 2010

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿En qué vale comprometernos?


Frente a los desarrollos de las tecnologías de la información, ante los desafíos que presentan en relación con las vincularidades, las relaciones humanas y la construcción de procesos sociales, Luciano Sanguinetti pregunta: ¿en qué vale comprometernos?

Tim Berners-Lee imaginó una serie de protocolos que facilitaran la transmisión de datos entre las computadoras y eso permitió que la red fuera ramificándose por el mundo como cientos de miles de nodos que se enlazan en una malla que crece y se hace cada vez más densa a lo largo del tiempo.

Lo que empezó como una señal transmitida entre las computadoras de la Universidad de Stanford y la Ucla en California, en octubre de 1969, se convierte 40 años después en una biblioteca infinita como la que imaginó Jorge Luis Borges en La biblioteca de Babel, que Jimbo Wales hace realidad con Wikipedia. Ahora bien, en ese mar de datos y referencias, en ese océano infinito de textos e imágenes, en ese abismo de información, no estamos ciegos, como el gran poeta, preguntándonos qué es lo que nos une con los otros seres humanos: ¿será sólo el espanto?

En principio podríamos decir que sí. En los años sesenta, el contexto álgido de la Guerra Fría había sembrado en territorio norteamericano la fantasía inevitable de un ataque nuclear. Como en aquella vieja serie llamada Los invasores, el norteamericano medio había sido inducido a ver comunistas como extraterrestres, o viceversa. Se preguntaban cómo controlarían sus defensas si el suelo norteamericano era víctima de un ataque nuclear. Así, el desarrollo de una línea de investigación que facilitara la comunicación entre computadoras se volvió una gran promesa.

La creación de Arpanet estaba en camino. Aunque ésta no fue la única razón, la comunicación entre máquinas es una utopía de la ciencia moderna desde Leibniz en adelante; lo cierto es que el Departamento de Defensa y la industria militar fueron las más importantes instituciones que apoyaron estas investigaciones, que impulsaron tecnólogos como Leonard Kleinrock, y Douglas Enegelbart, cabeceras de aquella primera conexión.

Es cierto esto del espanto, pero también lo es el espíritu gregario, la comunidad transparente y el milenarismo que inspiraban a muchas corrientes culturales e intelectuales de la época. Como lo observó Margaret Mead en Cultura y compromiso, los Estados Unidos comenzaban a vivir una crisis cultural sin precedentes. Al calor de los movimientos hedonistas de Elvis Presley, los happenings de la cultura pop o los rituales milenarios del hippismo, todos los valores de la cultura calvinista que habían constituido los cimientos de esa nación se desmoronaban. ¿Qué puede pensar una nación que surge al final de la Segunda Guerra Mundial y que vive en los años cincuenta una euforia de consumo y desarrollo si diez años después esos jóvenes nacidos en el baby boom no quieren asumir la responsabilidad que conlleva ser parte de una potencia mundial con pretensiones hegemónicas internacionales? No había quizá nadie más preparado para responderla que la mujer que había pasado su vida investigando la adolescencia en Samoa.

¿En qué vale la pena comprometerse?

La brecha generacional estaba abierta. Mientras los desarrollos tecnológicos de la red se fueron perfeccionando, el mundo comenzó vivir un proceso de transformación a nivel global. Era la sociedad postindustrial que venía. Daniel Bell lo advirtió: el capitalismo vivía su primera gran contradicción cultural. ¿Cómo conciliar el espíritu en un mundo que nos exige, por el lado de la economía, trabajo, esfuerzo, ahorro, para alcanzar nuestras metas, y por el lado de la cultura nos propone consumo, diversión, satisfacción inmediata, una felicidad que está a la vuelta de la esquina?

En los años ochenta, al calor del derrumbe del edificio moderno que había presagiado Marshal McLuhan, finaliza el ciclo productivista que se iniciara en los años ’30. Las grandes compañías, como la Chrysler, símbolos de la industria manufacturera, caen en una crisis terminal, y surgen las poderosas industrias de las tecnologías o de producción liviana. Pasamos de los trabajadores de mamelucos azules a los de cuello blanco. Las grandes potencias occidentales se lanzan a la conquista del espacio, el ciclo de la industria de las cosas termina y comienza el de la industria de los servicios, del management; las economías nacionales se abren, los estados se achican, se liberalizan los flujos financieros y los regímenes cerrados del mundo oriental comienzan a horadarse.

Cerca de la economía real, comienza a hablarse de una economía virtual. Los medios y las tecnologías de información se desarrollan vertiginosamente. Las inmensas computadoras que se veían en las series de televisión comienzan a achicarse. La primera PC hogareña se convierte en la nueva vedette del mercado acompañada por un software que hace accesible aquello que antes sólo parecía destinado a los científicos. La gran visión de Bill Gates fue intuir el negocio de la masificación de la Informática. A este proceso lo acompaña la transformación de los viejos medios. De cómo el televisor se complementa con la videocasetera, de cómo el cine se convierte en un espectáculo hogareño, de cómo se desarrollan las señales audiovisuales temáticas y cómo se desarrolla cada vez más aceleradamente un sistema global de información. La guerra del golfo en 1991 fue la gran carta de presentación de la CNN, la primera señal informativa mundial de 24 horas. La televisión por cable acompaña la tecnificación de la vida, como en el nivel de la economía significan las políticas de desregulación y privatizaciones de las comunicaciones.

A la par que la red comienza a extenderse obstinadamente, se produce una disputa por la democracia comunicacional representada en la lucha entre las compañías y los usuarios por la libertad del ciberespacio. Los movimientos por un software libre reivindican los principios libertarios que estuvieron en el origen del mundo digital, mientras las corporaciones defienden sus posiciones dominantes. Windows y la compañía Microsoft es la representación más clara de una época, al calor también de la gran burbuja financiera de las punto.com. Las empresas digitales crecen de manera exorbitante, sin todavía haber modificado el modelo mediocéntrico. Un gran productor de mensajes y millones ahora de consumidores pasivos. Sin embargo, la red progresa por otro lado. Miles de internautas se convierten en productores. Desarrollos y aplicaciones de estos usuarios avanzados crean una nueva web. La interacción comienza a dar sus frutos, a la par de que se mejoran las condiciones de navegación.

Marshall McLuhan había dicho que hablar de los contenidos de la televisión en relación con la transformación de las relaciones humanas que ese medio implicaba era irrelevante. Aquella osada tesis se comprueba cincuenta años después. De ahí que el negocio futuro de la red no será la producción masiva de contenidos, sino la producción masiva de relaciones y los buscadores que facilitarán esas aventuras. Con Google, Facebook y Wikipedia nace la nueva red, la llamada 2.0, que bautizara Tim O’Reilly a partir del concepto de arquitectura de la participación.

La filosofía individualista de Ayn Rand que inspiró a Jimbo Wales representa una de las variables de un medio que paradójicamente promueve las interacciones humanas y las estrategias asociativas, las cuales, como lo demuestra la historia de Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, no suelen llevarse bien con los negocios.

Ahora las tecnologías están ahí, y la pregunta sigue siendo la misma: ¿en qué vale la pena comprometerse? ¿Si Sarmiento en el siglo XIX trajo a Mary O’Graham, maestra norteamericana nacida en Saint Louis, Missouri, para fundar la educación pública argentina, qué no hubiera hecho en este siglo? Si el gran pedagogo brasileño, Paulo Freire, dijo alguna vez que la alfabetización es la continuidad de la lectura del mundo, ¿cómo vamos a leer el mundo hoy sin las herramientas de las tecnologías de información y comunicación? Pequeños desafíos para todos nosotros.

Por Luciano Sanguinetti
Docente e investigador. Ex decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social UNLP.
En Página 12, 17 de Noviembre de 2010

martes, 2 de noviembre de 2010

Aseguran que el abuso de alcohol es peor que el de las drogas ilícitas


El alcohol es la droga más peligrosa y por un margen considerable. Deja atrás a la heroína y al crack, según un estudio publicado en la revista científica The Lancet. Mucho más atrás aún, queda la cocaína.

El estudio fue dirigido por David Nutt, un ex asesor de drogas del gobierno británico y colegas de un Comité Científico Independiente sobre Drogas. Sostiene que si las drogas se clasificaran sobre la base del daño real que causan, el alcohol ocuparía el primer puesto.

El trabajo analiza nueve categorías de daño que las drogas pueden causar al individuo y siete tipos de daños que pueden provocar a terceros. El porcentaje máximo de daño fue de 100 y el mínimo de 0. El puntaje final surge de la combinación de todas las variables.

Las nueve categorías de daño al individuo fueron: mortalidad a causa directa del consumo, mortalidad derivada del consumo, daño directo a causa del consumo, daño derivado del consumo, dependencia, discapacidad mental a causa del consumo, pérdida de capacidades de la percepción, daño a las relaciones personales y lesiones.

Las siete categorías de perjuicios a los demás fueron: crimen, conflicto familiar, daño al entorno cercano, daño al conjunto de la sociedad, costo económico y deterioro de la cohesión comunitaria.

En total, el alcohol tuvo un porcentaje de 72 –en contraste con un 55 para la heroína, 54 para el crack y de casi el triple comparado con con la cocaína (27)–. Se concluyó que la heroína, el crack y la metanfetamina son las drogas más peligrosas para el usuario individual . En cambio, al contemplar también la variable social, las más dañinas son el alcohol, la heroína y el crack, en ese orden (ver “La lista...” al pie de página).

“Nuestros hallazgos confirman trabajos anteriores realizados en el Reino Unido y Holanda, que corroboran que los actuales sistemas de clasificación de drogas tienen poca relación con las pruebas sobre daños. Concuerdan también con conclusiones de informes previos de especialistas, que estiman que tomar como blanco de forma enérgica el daño que causa el alcohol es una estrategia de salud pública válida y necesaria” escribieron los autores del estudio.

Nutt dijo a Lancet que un nuevo sistema de clasificación “dependerá de qué tipo de daños “a uno o a otros uno intenta reducir. Pero si uno considera el daño total, el alcohol, la heroína y el crack son entonces claramente más dañinos que todas las demás drogas. Por ello es que tal vez las drogas con un porcentaje de 40 o más podrían ser Clase A, entre 20 y 30 Clase B; entre 10 y 19 Clase C y entre o y 10 Clase D”. Esto haría que el tabaco fuera considerado una droga Clase B al lado de la cocaína. La marihuana sería también Clase B, en lugar de C. Y el éxtasis y el LSD terminarían en la categoría más baja, la D.

Esto, más allá del aporte científico, es también un desafío para el gobierno británico para que se ocupe del delicado tema del daño relativo que causan las drogas legales e ilegales. De hecho, Nutt había sido despedido el año pasado por cuestionar el rechazo de los ministros a seguir las recomendaciones del Consejo Asesor sobre Abuso de Drogas (organismo oficial) que él presidía.

El nuevo estudio actualiza uno realizado por Nutt en 2007, que desató un debate por sugerir que el alcohol y el tabaco –disponibles y legales– eran más peligrosos que la marihuana y el LSD. En ese informe, el alcohol ocupaba el quinto lugar en peligrosidad. Y allí se pedía una reestructuración del sistema de clasificación de las drogas, pero los críticos cuestionaron los criterios utilizados para hacer la categorización.

La lista de las peores sustancias

1- Alcohol (72).
2- Heroína (55).
3- Crack (54).
4- Metanfetamina (33).
5- Cocaína (27).
6- Tabaco (26).
7- Anfetaminas (23).
8- Cannabis (20).
9- Acido gama- hidroxibutírico (18).
10- Benzodiazepinas (15).
11- Quetamina (15).
12- Metadona (14).
13- Mefedrona (13).
14- Butano (10).
15- Khat (9).
16- Extasis (9).
17- Esteroides (9).
18- LSD (7).
19- Buprenorfina (6).
20- Setas (5).

76 %. Es la prevalencia de consumo de alcohol en la población de entre 16 y 65 años, según cifras del INDEC.

Traducción Silvia Simonetti, The Guardian.
En Diario clarín, 2 de Noviembre de 2010