domingo, 17 de abril de 2011

Adiós a una tribu urbana, la cultura flogger ya pasó de moda


Los domingos, las escaleras del shopping del Abasto se transformaban en un arco iris de remeras y pantalones chupines de colores: los floggers eran los dueños del lugar. Pero de esa tribu de adolescentes que se acribillaban a fotos para luego subirlas a la web, prácticamente, no queda rastro. Su algarabía perdió intensidad hasta desvanecerse, como también cayó en desuso su herramienta de máxima expresión, el Fotolog. Hoy, los escalones de granito del centro comercial están vacíos. La cultura flogger, dicen, ahora es furor en Chile.
En 2009, Ignacio Abraham (23) era adicto al fotolog. No pasaba un día sin publicar una foto. “Facebook mató al fotolog. Siempre dijimos que era una moda pasajera”, sentencia Ignacio, que ahora ni siquiera recuerda cuándo fue la última vez que se fotografió. Trabaja en una empresa de comunicaciones y de sus épocas flogger conserva un rasgo distintivo: el flequillo.
Agustina Vivero, más conocida como Cumbio, fue la reina del Abasto, la referente de la tribu urbana. Ella sola aglutinaba a miles de chicos que la seguían como a una rockstar. “El clímax fue en 2009. Pero Facebook influyó mucho para que la moda desaparezca. Además, el Fotolog se volvió muy comercial y ahora te cobran por todo. A veces veo fotos de cuando era flogger y me pregunto ¿Esto usaba? ¡Parecía un matambre!”, ironiza Cumbio.
En efecto, el pico de la moda fue en 2009. Los floggers tenían hasta un baile propio. Alguno vio un video de una música francesa llamada Tectronic y copió el paso. Corrió como un virus de Internet y enseguida todos los chicos bailaban igual. Ignacio cuenta que cuando caminaba por la calle sentía que todos eran iguales: chupines de colores, el pelo para el costado, remeras escotadas y aros en la lengua: una matriz que se replicaba hasta el infinito.
Ivan Tejeda, 16 años, otro ex flogger. Se tomaba el colectivo 180 desde San Justo, tardaba una hora hasta el Abasto. “Llegué a subir más de diez fotos por día. Era un vicio. Llegaba del cole, prendía la compu y arrancaba a ver fotologs. No paraba hasta la noche”, dice.
Los chicos creen que muchos ahora son cumbieros. En la época de esplendor, floggers y cumbieros eran bandas rivales. Para Ivan, Facebook mató a los fotolog, y también el tiempo: muchos crecieron y archivaron en el placard chupines, vinchas y anteojos de sol. “Ahora aparecieron los floros. Son pibes que ´spanean´ y con un programa generan millones de firmas. Los floros miden su popularidad de acuerdo con la cantidad de firmas que consiguen, pero es otra cosa”, cuenta Ignacio.
Domingo, cinco de la tarde. En las escaleras del Abasto, un chico hace piruetas con su patineta. Otro toma un helado. Una pareja de brasileños se saca una foto. Ni rastros de aquellas tardes doradas.

Por Candelaria Schamun
En Clarín, 17 de Abril de 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario