viernes, 1 de abril de 2011

Historias no tan contadas de la educación argentina (II)


Experiencias alternativas

Las experiencias que en alguno de sus términos alteran el modelo educativo dominante, ya sea a través de educadores, educandos, ideología pedagógica, objetivos, etc. se denominan Alternativas.
Esta categoría debe ser definida en el marco de las luchas por la hegemonía y deben ser analizadas en el marco de sus condiciones de producción, circulación y uso y en la plenitud de su historicidad.
Las Alternativas son síntomas que denuncias procesos que parten del antagonismo y determinan rupturas con la pedagogía tradicional, dominante, reproductiva, conservadora.
Durante el período 1885-1916 hay una lucha que se articuló entorno a las estrategias pedagógicas que se producían con los proyectos de construcción de la hegemonía. El diseño del sistema educativo era asumido por los sectores en disidencia como una de las mediciones mas importantes para construir el pais al que aspiraban pero, también, como un tema de interés particular que requería soluciones adecuadas.
Las tendencias pedagógicas que se perfilan durante este período son las siguientes:

1) Los católicos: Constituyen una corriente con tradiciones importantes. Pueden señalarse dos tendencias internas:

a) Conservadores, que se oponían a la hegemonía docente del Estado. La educación de los sujetos populares era la evangelización. Son contrarios a la cultura indigena. Una cultura que no consideran ni aceptan como tal.

b) Los normalizadores, adversos a la hegemonía del Estado en la educación pero propulsores de la eduacion libre y la enseñanaza religiosa en las escuelas públicas. Adhieren al modelo sarmientino entre la escuela y la sociedad civil.

2) Los normalizadores laicos: Están divididos en varias fracciones que respondían a formas diferentes de inserción en el aparato educativo, a historias regionales y personales distintas, a posiciones políticas, y a particulares articulaciones de las influencias ideológicas europeas.

3) Los democrático-radicalizados: Nunca se organizaron como un grupo formal. Algunos de ellos trataron de relacionar su discurso con el socialista o el radical. Los menos intentaron conciliar posiciones con los anarquistas. Aceptaron el sistema de educación pública y fueron liderados por figuras relevantes del aparato educativo de la época como Carlos Vergara, José Zubiaur, Raúl B. Díaz, José Berruti y otros. Consideraban a la educación moral como un medio clave para lograr una revolución pacífica, junto a la lucha contra la corrupción y la burocracia. Mantuvieron relaciones variadas y flexibles sobre el estado y la sociedad civil. Consideraron que la escuela pública debía integrar a los inmigrantes respetándolos y rechazaron la imposición ideológica y cultural indiscriminada a esos sectores. Discutían al sistema escolar pero se encontraban incorporados al mismo.

4) Los socialistas: Adherían al sistema democrático-liberal y eran fervientes defensores del paradigma pedagógico sarmientino. Aceptaron el modelo de instrucción pública pero lucharon por la democratización del mismo. En ese aspecto se vincularon con los democrático-radicalizados, aunque los separaba su concepción antiespiritualista, su carga positivista y su antinacionalismo.. Los socialistas acompañaban un modelo educativo clásico pero con agregados propios y positivistas, distantes del conservadurismo oligrárquico. Gran parte de su poder estuvo en las sociedades de educación vinculadas al mutualismo, a las nacientes organizaciones obreras. Lucharon por la democratización de la instrucción pública y de las estrategias pedagógicas.
5) Los Anarquistas o Libertarios: Promovieron la creación de escuelas vinculadas con las organizaciones mutuales, obreras o los grupos anarquistas. Rechazaron el sistema educativo estatal y trataron de organizar un sítema paralelo autofinanciado, con muchas dificultades. Fueron objeto de aplicación de la Ley de Residencia (1902) y de la Seguridad Social (1910). Manifestaban la intención de promover en las escuelas un sujeto pedagógico diferente al oficial. Desvalorizaron al sujeto social popular argentino tal vez por estar muy influenciados por el anarquismo europeo. Fueron mayoritariamente NO SIPCE y estuvieron profundamente arraigados en la sociedad civil. Los educandos también fueron NO SIPCE, especialmente niños de la clase obrera, mujeres y adultos.
Sus principales características fueron:

 Laicisismo a ultranza, excluyéndose del proceso educativo nociones de causalidad fundadas en el orden teológico o cualquier término metafísico.
 Sujeción objetivista a contenidos científicos, la ciencia es considerada la gran rectora de la vida, el razonamiento precede al conocimiento sensorial.
 Apertura de la escuela al medio ambiente.
 Respeto por los estadios del desarrollo infantil.
 Coeducación social y sexual.
 Oposición a la educación controlada por el Estado y la Iglesia.
 Autogestión: Las comunidades, los padres y los profesores se hacen cargo de la gestión administrativa y técnica de los establecimientos.
 Oposición a cualquier símbolo o representación que signifiquen Patria, nación o poderes constituidos, que anulan el caracter de la confraternidad universal.

Continuará...

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